Combate a la corrupción, un presupuesto austero, nuevos empleos, crecimiento del salario mínimo, finanzas públicas sanas, entre los avances que celebra López Obrador desde el Zócalo.
La Plaza de la Constitución arropó nuevamente a Andrés Manuel López Obrador, para la celebrar el primer año del inicio de lo que él ha llamado la Cuarta Transformación, en un evento denominado popularmente como “Amlofest”.Acompañado solo por su esposa en el templete, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que su ángel de la guarda es el pueblo y que por su respaldo ha salido a flote. Destacó que en su primer año ya logró cumplir 89 de los 100 compromisos que hizo el 1 de diciembre de 2018.

“Hace un año, en este mismo lugar, hice cien compromisos con el pueblo de México, al día de hoy hemos cumplido 89 y solo 11 están pendientes. Es indudable que en estos primeros doce meses hemos avanzado mucho pero aún estamos en un proceso de transición”, expresó.

Inició su discurso presumiendo que México ya tiene, con sus reformas, una nueva Constitución, a la que se le hicieron cambios con un sentido de transformación y de bienestar.

También hizo mención a la reforma que legaliza la actuación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública y por la que fue creada la Guardia Nacional.

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Pese a que las cifras del crecimiento económico no están de su lado, reconoció, el presidente habló de mejorías al bienestar económico de la población; destacó un presupuesto austero, el incremento al salario mínimo, la creación de más de 50,000 empleos, destacó destacó que la inflación en octubre fue del 3%, la más baja desde 2016 y habló de finanzas sanas.

“Todavía no ha habido crecimiento económico como deseamos, pero existe una mejor distribución de la riqueza, el presupuesto público no se queda en pocas manos”.

Dijo que en su primer año no ha declarado la guerra a nadie, sólo a la corrupción e inseguridad.

El presidente también destacó sus megaproyectos. Ofreció que el Tren Maya se construirá siempre y cuando cuente con el aval de los ciudadanos; dijo que ya empezaron los trabajos para construir la refinería de Dos Bocas y recordó que pese al sabotaje legal, el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, ya está en construcción.

“Se impuso la razón y el derecho. Ya comenzó esa importante obra, los ingenieros militares me han asegurado que inauguraremos el nuevo aeropuerto en marzo de 2022”, sostuvo.

López Obrador habló de su relación con la iniciativa privada, con quienes hace unos días anunció el Plan Nacional de Infraestructura en el que se construirán 109 proyectos, con una inversión de 709 mmdp.

Sobre su política social, el presidente informó que ya se apoya a 790,000 personas con discapacidad, a 8,000 millones de adultos mayores con pensiones de 2,400 pesos mensuales y dijo que de cada 10 hogares indígenas, en siete ya llega algún tipo de apoyo, pero la meta es llegar al 100%.

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Sobre “la mal llamada reforma educativa”, como el presidente la ha calificado, dijo que el gobierno se comprometió a mejorar la calidad de enseñanza y a revertir esa legislación que sólo creó encono.

También se refirió de la creación del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), del que dijo estará respondiendo en el abasto de medicamentos, asignación de personal médico en todas las unidades, la reconstrucción de los hospitales y la basificación del personal.

El mandatario federal dedicó unos minutos para hablar de la campaña de su gobierno para el combate de las adicciones, particularmente del fentanilo y aprovechó para pedir a los mexicanos su apoyo para reducir el consumo de drogas y de paso disminuir los problemas de inseguridad.

Recordó que muestra del cambio de su estrategia se vio en la manera de actuar de su gobierno en el operativo de Culiacán, donde se intentó cumplimientar la orden de extradición contra Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, en donde se determinó parar las acciones para proteger la vida de civiles.

Podrán decir nuestros adversarios que demostramos debilidades, pero nada vale más que la vida”.

También dedicó unos minutos para hablar de la que ha sido una de sus decisiones polémicas, el ofrecimiento de asilo político a Evo Morales.

Dijo que se escuche bien y que se escuche lejos: Evo no sólo es nuestro hermano, sino que fue fue víctima de golpe de estado.

“Siempre he tenido un ángel de la guarda que se llama pueblo. Ustedes siempre me han apoyado, y me han sacado a flote, porque el pueblo es mucha pieza. Al pueblo le debo todo lo que soy, por eso los seguiré escuchando, atendiendo, sirviendo, nunca jamás lo traicionaré”, expresó.

Al rendir su informe a un año de haber asumido la presidencia de la República, el mandatario federal, pidió un año más para que las bases de la Cuarta Transformación estén completamente sentadas y sea prácticamente imposible regresar a las viejas prácticas del periodo neoliberal.

El trayecto de un año

Este domingo, se cumplen 365 días desde que tomó posesión como el primer presidente de izquierda en la historia moderna y de que asumió 100 compromisos. Con la promesa de que éste no sería solamente un cambio de gobierno, en estos 12 meses ha ido fincando las bases del cambio de régimen que aspira a realizar en un sexenio.

Desde el martes, el mandatario federal invitó a los mexicanos al que él considera es su Cuarto Informe de gobierno: el primero fue a los 100 días de iniciada su administración; el segundo a un año de su victoria electoral y el tercero el pasado 1 de diciembre.

Pero esta cita, no fue solo para informar el estado que guarda el país, sino para demostrar que miles de mexicanos lo apoyan y que, a pesar de los pronósticos, la luna de miel entre gobierno y gobernados no ha terminado.

Antes de las 08:00 horas empezaron a llegar los contingentes de apoyo , entre ellos, los más nutridos, de grupos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quienes están mostrando músculo con pancartas, consignas y hasta inflables del presidente.

El principal atractivo previo al discurso fue la presentación de la Sonora Santanera.

Además de miembros de su gabinete, asistieron gobernadores, empresarios y activistas como el Padre Solalinde.