Por Simon Lewis, Raul Cortes y Diego Oré

CIUDAD DE MÉXICO, 8 oct (Reuters) -Funcionarios estadounidenses y mexicanos sellaron el viernes en Ciudad de México un nuevo capítulo en la relación diplomática de ambos países al relanzar su cooperación en materia de seguridad enterrando un acuerdo previo criticado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Además, ambos países se comprometieron a atacar las causas que generan la violencia, como la pobreza y la desigualdad, mejorar las cárceles, abordar las adicciones, compartir información para detectar el lavado de dinero y evitar que la corrupción “continúe envenenando a nuestras sociedades”.

“Estamos concluyendo un proyecto que tiene varios meses y que nos permite afirmar que dejamos atrás la Iniciativa Mérida y entramos, a partir de hoy (viernes), al Entendimiento Bicentenario”, dijo el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en una rueda de prensa con su par estadounidense, Antony Blinken.

Ambos funcionarios se reunieron horas antes junto al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, el fiscal general, Merrick Garland, y otras autoridades mexicanas. Por la mañana, Blinken desayunó con López Obrador, conocido por su acrónimo AMLO.

Lanzada en 2007, la Iniciativa Mérida originalmente proporcionó equipo militar para las fuerzas mexicanas y luego ayudó a capacitarlas así como a autoridades judiciales. Pero AMLO y sus aliados han criticado el programa, https://www.reuters.com/article/seguridad-mexico-eeuu-idLTAKBN1KO2F8-OUSLD diciendo que estaba contaminado por su asociación con gobiernos anteriores y por financiar equipos de seguridad en la década de 2000.

El nuevo acuerdo ha sido promocionado como más amplio que la Iniciativa Mérida, en virtud de la cual Estados Unidos canalizó alrededor de 3,300 millones de dólares para ayudar a México a combatir el crimen organizado.

“De una cooperación limitada vamos a una alianza, que es algo muy distinto, es superior cualitativamente. Solamente te alías con alguien en quien confías y respetas”, agregó Ebrard.

Las relaciones entre los vecinos, que comparten una frontera de 3,169 kilómetros, sufrieron un duro golpe en octubre cuando agentes antinarcóticos de Estados Unidos arrestaron al exsecretario de Defensa mexicano Salvador Cienfuegos, indignando al gobierno de López Obrador.

Cienfuegos fue liberado, pero la detención tensó las relaciones y perjudicó la cooperación en materia de seguridad.

“El Entendimiento Bicentenario (…) marca el inicio de un nuevo capítulo en la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos, uno que nos verá trabajando como socios iguales, al definir y abordar prioridades compartidas”, aseguró Blinken.

El nuevo pacto se centra en el intercambio de información y la detención del flujo de armas de Estados Unidos a México, un punto clave de preocupación para el mandatario mexicano.

“No se puede reducir la violencia en México si no se reduce el número de armas”, defendió Ebrard.

A principios de agosto, el gobierno de México demandó ante una corte federal de Estados Unidos a varios fabricantes de armas en ese país, a quienes acusa de abastecer al mercado criminal local y a los que reclama una compensación económica que podría alcanzar los 10,000 millones de dólares.

MIGRACIÓN

Expertos sostienen que Estados Unidos busca un enfoque más vigoroso para luchar contra los cárteles de la droga, mientras que México prefiere métodos más suaves y menos confrontativos.

Además, aseguran que el nuevo pacto podría verse ensombrecido por preocupaciones sobre migración.

Un aumento en el número de migrantes haitianos y latinoamericanos que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México sumió al gobierno de Joe Biden en otra crisis en septiembre y subrayó la dependencia de Washington del país latinoamericano para ayudar a detener el flujo.

La importancia de México en la gestión de la migración le ha dado a la administración de AMLO una ventaja para perseguir políticas más independientes en otras áreas, sostienen funcionarios mexicanos en privado.

A principios de 2021, durante la transición presidencial de Estados Unidos, México hizo más difícil la operación en el país para los agentes de la ley estadounidenses. También ha retrasado las visas para los agentes antidrogas de la nación vecina, según medios estadounidenses.

Sin embargo, a pesar de que autoridades migratorias participaron de la reunión del viernes, Ebrard aseguró que no se discutieron el programa Protocolos de Protección a Migrantes (MPP), suspendido por la administración Biden y que enviaba a México a solicitantes de asilo en Estados Unidos mientras esperaban sus juicios migratorios.

El canciller mexicano agregó que tampoco de discutió el polémico título 42, que ha sido usado para expulsar de forma expedita, desde Estados Unidos, a familias migrantes bajo el amparo de una disposición de salud pública impulsada por la administración del expresidente Donald Trump.

(Reporte adicional de Drazen Jorgic en Ciudad de México y Humeyra Pamuk en Washington; Escrito por Diego Oré; Editado por Adriana Barrera y Javier Leira)