En Voz Alta

Gastón Monge/2077

 

Con la negativa de impugnación que el Tribunal Federal Electoral de Monterrey aplicó al PAN, este organismo ratificó el triunfo de Carmen Lilia Canturosas sobre su opositora del PAN, Yahleel Abdala, quien deberá aceptar una derrota que desde la noche del 6 de junio era inobjetable y muy difícil de que el resultado fuera a revertirse.

Así, Carmen Lilia será la próxima presidenta municipal de esta ciudad, pero lo que el Trife hizo no debe ser motivo para echar campanas al vuelo, porque una cosa es ganar unas elecciones y otra es saber gobernar, por lo que deberá ser muy prudente en sus acciones para no cometer los mismos errores que cometió su hermano Carlos.

Y es que pese a todo lo que digan sus aliados, de que con ella las cosas serán mejores en esta ciudad, y de que los ciudadanos tienen muy altas expectativas en ella, la verdad es que hasta ahora todos los políticos que han ganado una elección cuentan con expectativas muy elevadas, con un nivel de  aceptación ciudadana también muy alto y, sobre todo, con una autoestima tan alta que les ha nublado la razón al grado de creer que los anteriores gobernantes fueron peor que menos, por lo que de la emoción ciudadana se puede ir a la desilusión temprana.

Si como dice ella luego de conocer el fallo del Trife, que gobernará para todos. Es claro que así deberá hacerlo, le guste o no, porque para ello fue candidata de un partido, y porque todo gobernante que gane una elección tiene la obligación constitucional de estar al servicio de todos, porque más que un funcionario Carmen será una servidora pública, no una política ni una militante de un partido.

Deberá hacer a un lado la faceta de política y la marca del partido que la llevó al triunfo, porque hay que verlo así, fue Morena el partido que ganó las elecciones del 6 de junio en la ciudad, y Carmen Lilia solo fue para dicho partido un acomodo para ganarle al PAN.

Sin embargo, una vez que se integre formalmente su cabildo de 14 regidores y dos síndicos, tendrá frente a si a una oposición partidista endeble y muy fracturada, aunque con Ernesto Ferrara por el PAN y con Jorge Ramírez Rubio detrás del único regidor por el Movimiento Ciudadano, y posiblemente con Viviano Vázquez por el PRI, pueda haber algo de interesante en esas aburridas sesiones.

Pero para ello Morena contará con su patiño en Jorge Valdez como regidor, quien servirá como bombero para callar las polémicas que surjan de la oposición, y hará escándalos en donde no los haya, y gritará en cada sesión para callar las propuestas que surjan de la oposición, porque para eso fue contratado.

Así, toda declaración, toda promesa y todo discurso que haga Carmen Lilia será letra muerta cuando inicie su gestión, porque en una cosa ya está fallando, y es en la renuncia voluntaria obligada, despido, cese o como usted quiera llamarle, de decenas de empleados municipales que día tras día salen del edificio municipal y de las demás dependencias con cajas que contienen sus documentos personales y su hoja de renuncia o despido, por lo que posiblemente ya estyé fallando a su promesa de que no habría despidos.

Esos lugares serán ocupados por personas afines, familiares, recomendados y aviadores que serán contratados con la finalidad de fortalecer del proyecto canturosista, no el proyecto morenista, por lo que la historia es posible se vuelva a repetir, tal y como ocurrió cuando Carlos Canturosas tomó el cargo de alcalde: Despidió a más de dos mil empleados para colocar a su gente, y así lo está haciendo su hermana Carmen. Veremos si esta nueva historia se repite o resulta mejorada, y si el nepotismo canturosista vuelve a emerger.

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Tal y como se preveía ya desde el arribo de Barack Obama y después de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el fenómeno migratorio internacional sería el tema principal en las agendas presidenciales, tanto de México como de Estados Unidos, por la sencilla razón de que ninguno de los dos países ha podido o no ha querido darle una solución integral a un asunto que ya es de elevada preocupación porque amenaza la seguridad nacional de ambas naciones.

Con el paso del tiempo los movimientos migratorios han sufrido importantes transformaciones, tanto en sus motivaciones y  causas, como en su flujo y composición, al grado de que las políticas migratorias de los dos países ya son insuficientes porque fueron rebasadas por un fenómeno estructural que requiere de una solución integral inmediata.

La crisis migratoria ya se agudizó y parece que no tendrá solución ni en el corto ni en el mediano plazo, debido a que un asunto que le competía resolver a Estados Unidos por su carácter de país receptor, no le dio solución y lo trasladó a México bajo el argumento de ser el responsable de contener las migraciones en su frontera sur.

Nada más falso y equivocado porque las migraciones no se detienen con el uso de la fuerza ni con medidas como las implementadas tanto por México en su frontera sur, como por Estados Unidos también en su frontera sur.

Y es que las migraciones cuando se tratan como un problema y no como un fenómeno, tienden a fracasar porque en vez de ofrecer soluciones aplican sanciones mediante el uso de la fuerza como ocurre en Chiapas a través de la Guardia Nacional y el INM, y como está ocurriendo en Del Río, Texas, con la brutal agresión a los haitianos por parte de la Patrulla Fronteriza, que asemejan la brutalidad utilizada por los temibles ‘Texas Ranger’ cuando Estados Unidos invadió México y se apoderó del vasto territorio norteño mexicano.

Desde que Raúl Castro dio salida a los cubanos que ya no querían vivir en la isla, las migraciones internacionales se agudizaron con la posterior salida masiva de miles de africanos perseguidos, pero ahora con el éxodo de miles de haitianos, la crisis migratoria dio un giro ya previsto desde hace años y al que ni Joe Biden ni López Obrador quieren reconocer como suyo porque el asunto ya se escapó de sus manos, por lo que tienen que recurrir a la diplomacia en medio de un caos que ha convertido la crisis migratoria en crisis humanitaria.

En los últimos 10 años las migraciones dejaron de ser unipersonales por motivos económicos, porque ahora migran niños y niñas que viajan solos, familias completas ya no solo de América Latina sino de lugares tan lejanos como África, Oriente Medio, China y Rusia. Pero sus motivaciones también cambiaron porque ahora no solo salen de sus países por motivos económicos, sino por asuntos raciales, culturales, de persecución, políticos, y más recientemente por el cambio climático que provoca huracanes, inundaciones y sequías que obligan a millones a migrar.

El problema que surge de ello es que la mayoría de los migrantes buscan o intentan buscar acomodo en Estados Unidos, por lo que ingresan a México para su traslado a la frontera norte y cruzar de manera indocumentada para buscar mejores condiciones de vida, pero su peregrinar los vuelve más vulnerables ante el delito; se convierten en víctimas del abuso, el atropello y de la ilegalidad, porque son otra vez perseguidos, golpeados, discriminados, secuestrados y hasta asesinados.

Lo que sucede en Ciudad Acuña es solo una de las múltiples aristas que integran la migración, y mientras Estados Unidos y México no lleven a cabo una verdadera reforma migratoria, que sea integral y humanitaria, seguiremos viendo escenas tan dolorosas como las que ocurren en Acuña y en Chiapas.

Cierto es que ambos países hacen esfuerzos para contener esos flujos, pero de esa manera nunca se detendrán porque la migraciones tienen implicaciones históricas, sociológicas, económicas, culturales y políticas que posiblemente con la implementación de programas integrales de desarrollo regional que permitan generar empleos dignos, educación para todos y sobre todo, que erradiquen la elevadísima corrupción e impunidad que existe en las naciones expulsoras, pudiera ser el inicio para detener las migraciones desde los países de origen.

Es tarea ya no solo de los países implicados, sino también de organismos internacionales para la defensa de los derechos de los migrantes, como  la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CNDH y otros organismos nacionales e internacionales que colaboran con los países inmiscuidos, para que las migraciones sean ordenadas y humanitariamente resueltas.

Sin embargo, otro fenómeno surge a la par de las migraciones de sur a norte, y son las migraciones inversas, es decir, la de aquellos migrantes que por la fuerza o por su propia voluntad retornan a sus países y lugares de origen por motivos muy diferentes a los que los obligaron al éxodo.

¿Qué pasará con los haitianos que no quieren regresara  su país? No lo sabemos, pero es seguro que al regresar a la frontera de México, ahí se quedarán y agudizarán aún más la crisis, y serán imán para que otros lleguen a una de las fronteras más porosas y fracturadas del mundo.

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Hasta mañana

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