En Voz Alta

Gastón Monge/2073

Los alumnos que por espacio de 17 meses se vieron obligados por la pandemia a estudiar en sus casas a través de diversas plataformas digitales, retornarán el próximo lunes 30 de agosto a las aulas para tomar sus clases de manera presencial, aunque algunos de ellos, los de inicio al primer grado de primaria y de preescolar, no conocen lo que es una escuela y nunca han convivido con otros estudiantes, lo que puede provocar afectaciones emocionales en algunos de ellos, al no contar con los pocos espacios de socialización con que contaban antes de la pandemia.

Si a ello se suman la inseguridad, el temor a un contagio al momento de ingresar a un salón de clases saturado de estudiantes, y a que todo el entorno al que se enfrentarán los niños y las niñas estará plagado de actitudes adultocéntricas, es decir, de posturas de adultos que hasta el momento han negado o invisivilizado los derechos de los niños a reencontrase con lo que antes era suyo, como los parques, las calles y las escuelas.

Asimismo, muchos de los estudiantes se encontrarán con que algunos de sus compañeros con quienes antes de la pandemia habían convivido físicamente, ahora ya no están por el elevado grado de deserción motivado en parte por las carencias económicas y el desempleo de alguno de los padres.

Además, el no haber contado con un equipo de cómputo o teléfono inteligente, y la falta constante de conectividad a una señal de Internet, pudiera remarcar con mayor contraste la diferenciación social entre los niños, sus familias y otras familias, y obligarlos a salir a las calles a trabajar y dejar la escuela por falta de oportunidades educativas para ellos, y laborales para sus padres.

Por ello es que el regreso presencial a las aulas está plagado de múltiples interrogantes y deficiencias, razón por lo que las autoridades de los tres niveles de gobierno debieran pensar en rescatar los espacios que antes de la pandemia les pertenecía a los niños y a las niñas, fortalecer el sistema educativo en general con políticas motivacionales que alienten a los niños a no dejar la escuela, y a la creación de programas que generen expectativas positivas en ellos.

Pero lo más importante sería tal vez, que al momento de regresar a las aulas los maestros se conviertan en asesores y a la par de dar sus clases, se sienten con sus alumnos para escucharlos y saber de sus necesidades, de sus carencias y de sus aspiraciones.

Sin embargo, lamentablemente nos hemos enterado que por el contrario, antes de regresar a las aulas, los alumnos y sus padres se han encontrado con que no podrán regresar a las escuelas si no pagan obligadamente las cuotas escolares, que van de los 300 a los 800 y mil pesos por estudiante, lo que no solo limitará la reinserción al sistema educativo, sino que desalentará a muchos padres a llevar  sus hijos a las escuelas, por no poder pagar esta cuota y por no comprar un uniforme que durante ciclo y medio escolar nunca usaron.

Todo esto puede empujar de manera peligrosa a las familias con mayores carencias económicas, a sacar a sus hijos del sistema educativo formal, fomentar la deserción escolar, y remarcar las diferencias sociales entre los niños y las niñas.

Bajo este contexto social, la pandemia y la educación están estrechamente ligados a las necesidades de los alumnos y de sus padres. ¿Será justo que se paguen las cuotas escolares cuando los maestros no han impartido la educación a distancia como debe ser? ¿Será justo que a pesar de que los padres de familia llevaron toda la carga educativa de sus hijos en sus hogares, los maestros exijan que si no pagan la cuota escolar, no podrán inscribir a los niños y las niñas? Esto no es cuestión de enfoque, es un asunto de una política educativa que no está funcionando como debe ser en este país.

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A pesar de que el Tribunal Electoral de Tamaulipas desechó las impugnaciones presentadas contra los resultados de las elecciones del 6 de junio por parte del PAN y de su candidata Yahleel Abdala, el último recurso que queda es que el Tribunal Regional Electoral, con sede en Monterrey, haga lo mismo y confirme el triunfo de la ex panista Carmel Lilia Canturosas, o que avale las presuntas inconsistencias presentadas por el equipo jurídico del PAN, y eso ocurrirá el próximo mes, aunque hay que reconocer que las posibilidades de revertir los resultados de la elección, son casi nulas.

Esta situación ha provocado que Carmen Lilia adopte una actitud triunfalista y de soberbia sobre sus opositores, y en vez de ser humilde y sencilla como debe ser todo político antes de tomar posesión de un cargo, a ella ya la invadió ese virus que en administraciones anteriores afectó a los gobernantes del PRI y del PAN.

Pero si nos damos cuenta, Carmen Lilia está tomando poco a poco la misma actitud que su hermano Carlos tomó cuando ganó las elecciones, una actitud que puede ser peligrosa cuando inicie su gobierno el primer día de octubre de este año, y será allí cuando los neolaredenses sepamos de qué está hecha; si es de verdadera madera o solo será una simple astilla.

Hasta el momento no hay duda de que en las elecciones de junio Carmen Lilia obtuvo 64 mil 629 votos a su favor, contra 62 mil 477 de Yahleel, y aunque la duda queme los ánimos de sus opositores por tal ventaja casi inobjetable, cuando sea presidenta municipal deberá demostrar que no es igual a su hermano, y que gobernará sin su influencia, aunque será difícil que lo haga puesto que la mitad de su cabildo estará integrado por panistas que traicionaron a su anterior partido, es decir, por personajes leales a Carlos Canturosas, no a Carmen Lilia.

Por ello no cabe en ella que diga que es la esperanza de Nuevo Laredo, un eslogan que por sí mismo no ha funcionado en el actual gobierno federal, por tantas contradicciones, tantos yerros, tantas equivocaciones y tanta esperanza perdida en ciudadanos que poco ven como sus ilusiones se desmoronan.

Carmen Lilia no debe dejarse llevar por el canto de las sirenas, ni pensar que es o puede ser la mejor presidentas municipal de México, pensar así sería como creer que el mundo es bizarro, porque…¿fuera de Nuevo Laredo quién la conoce?

Empero, así como dije a Carlos Canturosas cuando asumió el poder, que sería un mal gobernante si no hacía a un lado esa soberbia que lo perdió, así espero equivocarme con Carmen Lilia, y que en verdad sea el gobernante que tanto necesita esta ciudad, de otro modo, hará historia, una historia nada diferente a la que ya hicieron sus antecesores.

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P.D. La pandemia no cede en esta región fronteriza, y es tanta la preocupación entre nuestros vecinos del norte, que ya emitieron una nueva alerta para recomendar a sus ciudadanos que no viajen a la frontera mexicana por el riesgo de un contagio. ¿Acaso ya olvidaron que en Estados Unidos la irresponsabilidad y la negligencia por seguir los protocolos sanitarios es la causa más importante de los contagios? Y si no veamos al gobernador de Texas, Greg Abott, quien por no hacer caso a ello, se contagió.

No esperemos a que la pandemia siga cobrando víctimas en Nuevo Laredo, y que ese nada honroso tercer lugar en Tamaulipas, desaparezca.

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Hasta mañana

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