En cabildo, la regidora panista Samanta Bulás se quejó de que no le quisieron autorizar un descuento para un ciudadano, a lo que el síndico Jesús Jasso Montemayor le aclaró que hasta el momento no están autorizados descuentos ni apoyos.

Bulás replicó que sabe de algunos regidores a los que sí se les han autorizado apoyos,  y Jasso le respondió que lo estaban haciendo de su propio bolsillo. Algunos de ellos son Santos Francisco Hernández y Pepe Zapata. Son altruistas de toda la vida, no necesitan de un cargo público para ayudar a la gente. Les nace hacerlo y no les gusta hacer ruido al respecto.

Cuando Zapata era director de deportes, en muchas ocasiones al recibir el sobre con su sueldo, lo tomaba y le hablaba a alguno de los trabajadores para decirle que fuera a comprar  balones de futbol, de voleibol, de básquetbol, lo que alcanzara.  Esto nos lo platicaron algunos de los  que trabajaron con él en su momento.

Ante la sutil queja de Samanta de que la hacían menos por ser opositora,  la presidenta municipal Carmen Lilia Canturosas  dijo que entendía su posición y que haría todo para que no  haya distingos entre los regidores.

Yo ya viví eso, cuando fui regidora y éramos del mismo partido, le comentó.

Históricamente siempre ha habido distingos entre los regidores del partido oficial y los opositores –y esto se replica a nivel estatal y nacional.

A Mónica García le echaban montón en la administración anterior y nadie la apoyo  cuando se opuso al proyecto del World Trade Center, que era un negocio del gobernador Francisco García. Ni sus colegas opositores la apoyaron y menos  Samanta Bulás, que formó parte de ese cabildo.

El proyecto terminó auto-destruyéndose, por inviable.

Samanta ya disfrutó tres años las mieles,  al formar parte del partido en el poder, cuando en cabildo se aplicaba  un mayoriteo  a favor del PAN. Hoy le toca  ser opositora y lo mismo le pasa a  los diputados Félix  Fernando García  e Imelda Sanmiguel, que en su primer periodo legislativo, por  formar parte del partido en el poder, tenían muchos privilegios  como asistentes pagados por el Municipio,  realizaban brigadas respaldados por el  gobierno local y viajaron varias veces a Victoria en aviones privados, pagados por el erario. Esos despilfarros se acabaron al ser  oposición.  Y eso lo  sabían desde la noche del  6 de junio, cuando se perdió la presidencia municipal y por eso El Moyo se aferraba al mito de que se cancelaran las elecciones en Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Madero y Victoria. No le importó el voto popular, quería que su partido conservara el poder, a como diera lugar.

Ser opositor  no es tan complicado, cuando se tiene vocación de servicio, se tiene idea exacta de cuál es el papel a realizar y hay disposición para buscar  consensos. No se trata de  golpear por golpear, porque entonces se les aplasta con el mayoriteo.

Pero además, si algún opositor quiere pleito, se va a topar con Jorge Valdez Vargas, que tiene la experiencia de haber sido  regidor, diputado local y dirigente partidista a nivel local y estatal. Le gusta el debate y no va a  desaprovechar ninguna oportunidad para lucirse y si encima  tiene el respaldo de la mayoría, es mala idea de los opositores buscarle ruido al chicharrón.

Mejor harían en llevar la fiesta en paz.