Después de escuchar el sermón paternalista del presidente Andrés Manuel López Obrador, donde dio a conocer la vieja concepción que tiene de la familia y el papel que juega la mujer en su funcionamiento, así como su plan para contener el Coronavirus en México, nos dimos cuenta por qué no entiende al México de hoy.

Y es que sigue creyendo que el presidente de la República es todo poderoso como para ordenarle al sector privado a través de un decreto que los adultos mayores de 65 años o más, puedan permanecer en sus casas y evitar contagios de COVID-19, pero con goce de sueldo y las prestaciones en de ley en lo que dure la contingencia.

Desde luego que no era necesario hacerlo así, muchos empresarios ya lo tenían contemplado después de ver lo que estaba pasando en el mundo, pero AMLO quiso que se viera que tiene poder y dio la orden de hacerlo, como en los viejos tiempos del viejo priismo cuando los presidente de la República era visto y tratado como una especie de Semi-Dios.

Lo que no se explica es por qué no convoco al sector privado de México y en conjunto, de manera democrática, el gobierno federal y los empresarios hubieran dado a conocer este decreto, para que se viera que consensa sus decretos, porque este en especial afecta sus ingresos.

López Obrador ante los ojos de la sociedad hasta se hubiera visto mejor, como un presidente demócrata capaz de dialogar y negociar con los empresarios y no como un vil dictador, quien para no hablar con el sector productivo, les envía un decreto para que lo cumplan, así no más.

Y luego pone como ejemplo a Carlos Slim, presidente honorario de la Mafia del Poder al decir que le había hablado y todo lo que le dijo, es lo mismo que puso en el decreto. ¿Qué les parece?

Claro que Slim lo puede hacer, le debe más a México porque su gran fortuna la hizo cuando Carlos Salinas de Gortari le regaló Telmex por unos cuántos pesos y ahora es uno de los hombres más ricos del mundo.

Después, Arturo Herrera, secretario de Hacienda, dio a conocer que adelantará 10 mil millones de pesos a los gobiernos estatales de los que tienen en el presupuesto de egresos federal 2020 y esto no les ayuda mucho, porque si la pandemia les pega, ese dinero será nada, porque está mal repartido entre los 32 estados de la República y podrían acabarse esa partida en un mes.

Por ejemplo, Tamaulipas al ser frontera con los Estados Unidos corre el peligro de que la pandemia se expanda porque EU, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), está a un paso de convertirse en el epicentro de la pandemia por el COVID-19 por la rapidez de los contagios que se registran allí, a un ritmo casi tan rápido como en Europa.

Tan sólo en Laredo, Texas en este momento se han detectado nueve casos cuando en todo Tamaulipas sólo se tienen seis, pero esto podría cambiar por el intercambio que tiene con Nuevo Laredo y la pregunta sería:

¿Porque el presidente Andrés Manuel López Obrador no se sentó con los empresarios y los gobernadores para consensar estas decisiones?

Con los empresarios no lo hizo porque le iban a solicitar su apoyo para aplazar los pagos de los impuestos, el Seguro Social y el Infonavit y con los gobernadores, porque no le iban a pedir recursos adelantados al sector salud del presupuesto 2020, sino que les diera recursos adicionales porque nadie sabe la dimensión de lo que pudiera presentarse con el Covid-19.

Así que el presidente Andrés Manuel López Obrador en lugar de aprovechar  este momento para fortalecer la relación con el sector empresarial y con los gobernadores, lo único que vimos en su informe sobre lo que está haciendo ante el Covid-19 y la presentación de su plan nacional para contenerlo, es que evidenció sus debilidades políticas:

Le gusta ordenar sin consensar sus decisiones como lo hacen los dictadores. Que desconoce el México de hoy; que su relación con la mayoría de los empresarios del país está fracturada, menos con Slim, quien hasta le sugiere los decretos a publicar, y que no hay comunicación con los gobernadores del país, porque del irracional e injusto presupuesto federal, les adelanta recursos, para no quitarle a sus programas sociales y proyectos personales como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía.

¿Qué les parece?

Por cierto, la diputada Olga Sosa Ruiz asegura que Tamaulipas recibirá 760 millones de pesos para solventar los gastos que generen la emergencia sanitaria del coronavirus al adelantarle la Secretaria de Hacienda tres meses de los recursos del ramo 33 de salud que corresponden a los meses de abril a junio y cabe hacer una pregunta:

¿Sabrá la legisladora Sosa Ruiz sí en estos 760 millones se contempla la atención que AMLO debe darle a sus migrantes, después de que les abrió la puerta del país y ahora los tiene botados en la frontera?

Sino conoce la respuesta sería bueno que la diputada tampiqueña informara a los tamaulipecos sobre el tema, ya que anda muy comunicadora y al parecer sabe mucho del tema de los recursos adelantados.

Punto final. Se informa que el gobierno de Nuevo León no descarta rentar hoteles y moteles para resguardar a aquellas personas que están contagiadas por COVID-19.

Dicen que El Bronco los convertiría en hospitales, pero únicamente serían utilizados como un lugar de contención en lo que se recuperan de la enfermedad y sería para los casos no graves que son la mayoría.

Desde luego que esto no sería nada nuevo y extraño, ya que algunos hoteles de la zona metropolitana de Monterrey ya han sido utilizados como cuarteles de lo que un día fue la Policía Federal. ¿Recuerdan?

Y aunque los policías no estaban enfermos, pues en muchos lugares los atendía como si lo estuvieran, porque las facturas que pagaba el gobierno federal superaban el presupuesto asignado, en fin, esto no tiene nada que ver con el Covid-19 pero sólo quisimos acordarnos de cómo se manejó el dinero público en el obscuro sexenio de Peña Nieto.