Cuando el exgobernador Eugenio “Geño” Flores Hernández le propuso a Egidio Torre Cantú que fuera el candidato del PRI al gobierno estatal lo hizo no porque fuera un destacado priista o un brillante político, sino por dos razones que no tenían nada que ver con lo que su hermano había propuesto durante su campaña:

Primera. Si Egidio no aceptaba la candidatura que había dejado su hermano, es casi seguro que Marco Antonio Bernal Gutiérrez hubiera llegado con el apoyo de la cúpula nacional del PRI y con ello los victorenses perdían el control del gobierno de Tamaulipas.

Segunda. Por eso Geño le propuso a Egidio la candidatura además de que era inminente su triunfo electoral, ya que el asesinato de su hermano Rodolfo lo había blindado de una derrota electoral y así heredó la candidatura al gobierno estatal.

Así que Egidio por eso nunca cumplió los compromisos que su hermano había establecido con grupos políticos, empresarios, proveedores y hasta con su propio equipo de trabajo.

Sólo unos cuantos empresarios, políticos o colaboradores de Rodolfo, fueron afortunados de que Egidio les devolvieran parte de lo que le habían dado a su hermano para la campaña, pero la mayoría se quedó sin pago ni retribución alguna, y lo entendieron.

El acuerdo había sido con Rodolfo y no con Egidio y con el asesinato de su hermano se había terminado cualquier acuerdo, compromiso o pacto establecido con el doctor y así muchos se alejaron del poder estatal.

Es por ello que Egidio Torre Cantú llegó como gobernador de Tamaulipas sin compromisos, acuerdos y negociaciones que cumplir y esto, le dio plena libertad para elegir a su equipo y proyectar lo que haría durante el sexenio.

Desde luego que una figura central en la conformación de su proyecto de gobierno la jugó su cuñado Juan Manuel Basave Benítez, quien llegó con Memo Martínez desde Monterrey y en poco tiempo ambos se convirtieron en los principales asesores de Torre Cantú.

Así que entre los tres fueron definiendo el equipo que los acompañaría en el gobierno y poco a poco, fueron integrando a los hombres y mujeres que tendrían su confianza.

Recordamos que Egidio Torre siendo gobernador electo citaba a quienes aspiraban entrar al gobierno estatal, en las oficinas que tenía en el Paseo Méndez de Ciudad Victoria y desde ahí, él y sus asesores planearon todas sus acciones a desarrollar.

Con este brevísimo recuento de lo sucedido durante la conformación del gobierno de Torre Cantú, damos a conocer que nadie ni por error podía hacer algún trato o negocio con proveedores, comercializadores, consultorías o constructores, porque el gobernador electo siempre estuvo atento, al pendiente y era quien directamente atendía esos asuntos o a través de alguno de sus hombres de confianza.

Además, siempre dio la impresión que en lugar de manejar un gobierno lo que hacía era manejar un corporativo empresarial y su principal interés era cuidar el dinero, ampliar su cobertura y hacer negocios con el amparo del Poder Ejecutivo Estatal.

De tal manera, que cuando los alcaldes o sus propios colaboradores lo buscan para solicitarle recursos, de inmediato sacaba los antecedentes de lo que se les había dado y fiscalizaba cada peso entregado, si él no lo hacía, tenía quien lo hiciera, pero Egidio Torre como buen “empresario” que es, conocía dónde y cómo se habían aplicado esos recursos y en especial, a quién o a quienes habían beneficiado.

Es decir, resulta muy ingenuo que ahora la Unidad de Inteligencia Financiera Estatal acuse a Jorge Abrego Adame y a Jorge Contreras Chio por el saqueo de 600 millones cuando ellos lo único que hicieron fue cumplir órdenes de quien realmente tenía el control de la finanzas estatales como lo fue Egidio Torre Cantú.

Esto se sabe en Tamaulipas, porque no se daba un solo pago sin que él lo autorizara y en muchas ocasiones, hasta llegó a firmar muchos de los cheques que se les pagaba a los proveedores.

Además, su cuñado Juan Manuel Basave Benítez, “Jos” para los amigos, en el bajo mundo de los negocios turbios se comenta que tuvo mucho que ver en la creación de comercializadoras, en la compra y venta de jugadores del Correcaminos y la creación de medios de comunicación fantasma, los cuales fueron diseñados solo para cobrar facturas al gobierno estatal.

O sea que en el círculo cercano de Egidio Torre Cantú está el desfalco de los 600 millones y mucho más, pero eso no salido en las investigaciones que se realizan y mucho menos lo que se llevaron del DIF Tamaulipas donde manejaron recursos federales que nunca se supo a donde fueron a parar y mejor ni hablar de la COMAPAS como la de Tampico donde estuvo uno de los cercanos al exgobernador durante siete años.

Sabemos que la justicia es ciega, que debe aplicarse de manera imparcial y ojala que pronto atrapen a los verdaderos saqueadores del gobierno de Egidio y que no se persiga a quienes no tienen nada que ver y sólo han sido acusados, suponemos, como una moneda de cambio para seguir protegiendo a Egidio Torre Cantú, su cuñado y su pandilla, quienes aún viven bajo la impunidad que les dan, al parecer, los acuerdos en lo oscurito.

En fin, ojalá que la Unidad de Investigación Financiera realice un trabajo más amplio, porque si la justicia es ciega, el ojo crítico de la sociedad y de los ciudadanos ve con mucha claridad y se sabe que están a punto de cometer una injusticia y es posible que empiecen a perder credibilidad y confianza en lo que hacen con este caso que ahora nos presentan.

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