Mientras los diputados de la 4T en Tamaulipas se esconden para registrarse y no dar la cara ante la inseguridad y el huachicol, una ola conservadora recorre el continente amenazando con tumbarles el teatrito en las próximas elecciones.
De Primera
Arabela García
¡CON LAS MANOS EN LA MASA Y LA COLA ENTRE LAS PATAS! SE REGISTRAN EN LO OSCURITO MIENTRAS EL CONTINENTE SE LES PINTA DE AZUL
¡Vaya fichitas nos gastamos en la política! Resulta que en Morena ya cerraron la ventanilla para registrar a los que quieren seguir pegados a la ubre del presupuesto como diputados federales, y el espectáculo que nos dieron en Tamaulipas da entre risa y coraje.
Por un lado, nomás dos tuvieron el valor de dar la cara y no esconderse como conejos. En el norte, Mario López “La Borrega” en Matamoros y en Ciudad Victoria, Eduardo Gattas salieron a decir claramente que van por la reelección uno a la diputación por primera vez y el otro a repetir y que no le tienen miedo al brinco. ¿Pero y todos los demás? ¡Bien gracias! Los representantes de Reynosa, Río Bravo, Ciudad Victoria, El Mante y la zona sur prefirieron hacer la jugada como los ladrones de noche: en la pura oscuridad, metiendo sus papeles por internet a escondidas, sin boletín, sin dar la cara al pueblo y rezando para que nadie los cuestionen. Claro, les acomoda de perlas la orden de su partido de guardar los nombres bajo llave hasta el 31 de diciembre. ¡Qué cómodo es querer volver a cobrar sin despeinarse ni arriesgar el pellejo!
Pero mientras aquí los legisladores guindas juegan a las escondidillas para asegurar su hueso, afuerita la cosa se les está poniendo color de hormiga. Nos siguen vendiendo el cuento de que la 4T es eterna y que nadie los mueve, pero la verdad es que en toda América Latina el viento ya cambió de rumbo y a la gente se le está acabando la paciencia.
Nómás hay que voltear a ver el mapa geopolítico: en Brasil la derecha ya les metió un sustote tremendo en las urnas; en Colombia, personajes de línea dura como Abelardo de la Espriella van para arriba como la espuma, alineaditos y con el visto bueno de Donald Trump. El continente se está pintando de azul de la mano del Tío Sam y los gobiernos de la “izquierda rosa” se están quedando solos, acorralados y colgados de la brocha junto con la maltrecha Cuba.
Y agárrense, porque para las elecciones que vienen en México donde se jugarán nada menos que 17 gubernaturas, la borrachera de poder se les puede terminar de golpe. Por más que presuman sus “amloquitos” y sus discursos mareadores, la realidad en la calle está que arde. El cáncer del huachicol sigue desatado en las carreteras de Tamaulipas y de todo el país, y la delincuencia organizada manda en cada esquina. La inseguridad y el negocio del combustible robado son dos bombas de tiempo que les van a explotar en la mera cara.
La pregunta del millón es: ¿Le alcanzará a la oposición para aprovechar el empujón que viene desde Estados Unidos con el efecto Trump y quitarle las fichas a la 4T, o nos van a volver a dormir la medicina a base de programas sociales?
Las cartas están echadas y el suelo se les está moviendo bien feo a los que creían que gobernar era un cheque en blanco. Al tiempo, que el 31 de diciembre ya está a la vuelta de la esquina.
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