Tiempo de Opinar
Raúl Hernández
Y sus Revistas Históricas sobre la Intervención Francesa
-Es el autor de la Ley contra las cuotas de la iglesia
-Fue presidente interino durante 9 días
Tiempo de opinar
Raúl Hernández Moreno
24-octubre
De abril de 1862 a julio de 1864, el escritor y periodista José María Iglesias, publicó, cada mes, una serie de textos para informar sobre las novedades de la guerra contra la invasión del ejército francés, que reclamaba el pago de deudas reales y otras de carácter abusivo.
Esos textos se publicaron como libro, en 1867, al terminar la guerra, con el título de Revistas Históricas sobre la Intervención Francesa en México.
El ejército invasor inició sus movimientos en México el 9 de abril de 1862, luego de que España e Inglaterra se negaron a participar, después de que el gobierno mexicano se comprometió a cubrir los adeudos.
Junto con los invasores llegó Juan Nepomuceno Almonte, hijo natural del cura José María Morelos, quien lo hizo general brigadier a los 12 años, porque encabezó a un grupo de niños que enfrentaron a los realistas, durante el sitio de Puebla, en 1812.
Almonte llegó en calidad de jefe de los conservadores, apoyando a los invasores, con el objetivo de instalar una monarquía.
El 29 de junio, luego de que semanas antes, el 5 de mayo, el ejército mexicano derrotó en Puebla a los franceses y los hizo huir, Iglesias escribió: “Verdad que la guerra con México es impopular en el imperio: verdad que la prensa independiente demuestra la injusticia de Napoleón, a pesar de la mordaza con que este sella los labios de aquella” y sentenciaba: “mucho tememos que en la batalla sucumban la justicia y la razón”.
Nacido el 5 de enero de 1823, en la Ciudad de México, Iglesias fue abogado, escritor, historiador y periodista y presidente durante varios días, del 20 al 28 de noviembre de 1876, después de la renuncia de Sebastián Lerdo de Tejada.
En 1848 fue jefe de redacción del periódico El Siglo Diez y Nueve y desde ahí criticó los acuerdos del Tratado de Guadalupe Hidalgo, que cercenó una parte del territorio mexicano, como resultado de la derrota ante el ejército de los Estados Unidos que hizo ondear la bandera de las barras y las estrellas, en lo alto de Palacio Nacional.
Iglesias también colaboró en los periódicos El Monitor Republicano, La Chinaca y Don Simplicio, fundado por Guillermo Prieto e Ignacio Ramírez, y que estuvo activo de 1845 a 1847.
En 1857 fue designado por Benito Juárez ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública
Liberal, Iglesias fue el autor intelectual de la ley de obvenciones parroquiales de 1857, que prohibió a la iglesia el cobro de los servicios religiosos como bautizos, matrimonios e inhumaciones. Esta medida benefició a los católicos más pobres, porque la mayoría de ellos no podían pagar las tarifas impuestas por el clero. Si no había pago de por medio, los sacerdotes se negaban a prestar sus servicios. Ellos querían dinero y llegaban al extremo de amenazar a los pobres con irse al infierno si no cumplían con los servicios religiosos.
De 1863 a 1867, durante la intervención francesa, se desempeñó como ministro de Hacienda. En 1873 compitió para la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y ganó.
En 1876, Sebastián Lerdo de Tejada se postuló para la reelección como presidente de la república. Los resultados lo favorecieron, pero en el ambiente se quedó la sensación de que las elecciones fueron fraudulentas.
Iglesias dijo que, al ser fraudulenta la elección no era válida y se proclamó presidente interino, en tanto que Porfirio Díaz se levantó en armas, a través del Plan de Tuxtepec y le ofreció a Iglesias pactar un acuerdo para enfrentar juntos a Lerdo, pero Iglesias lo rechazó.
Iglesias consiguió el respaldo de los gobernadores de Guanajuato, Querétaro, Colima, Guerrero, Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco, Sinaloa y Sonora, convencidos de que sus argumentos legales eran válidos.
Lerdo terminó por renunciar, Iglesias asumió la presidencia interina del 20 al 28 de noviembre de 1876, pero el 28 Porfirio Díaz llegó a la capital del país y tomó el poder. Nuestro personaje decidió huir, perseguido por los seguidores de Díaz, se refugió en Mazatlán y luego embarcó a los Estados Unidos, donde vivió varios meses en San Francisco y Nueva Orleans.
Regresó a México a finales de 1877 y aunque Porfirio Díaz lo invitó a integrarse a su gobierno, no aceptó.
Tres décadas después, Porfirio Díaz, como presidente de la república, visitó en su casa a José María Iglesias Calderón Jr., historiador, para proponerle escribir un libro para refutar los argumentos del libro del polemista Francisco Bules.
Iglesias Calderón se negó en principio, molesto por la inesperada visita de Díaz, sin ser invitado, y porque no olvidaba los desencuentros de su padre con el dictador.
Le dijo que, en todo caso, haría el libro por voluntad propia, no porque se lo ordenara Díaz. Tiempo después, Iglesias Calderón publicó su libro refutando a Bulnes. Igual hicieron otros historiadores como Heriberto Frías y Genaro García, financiados por el general Díaz, surgiendo así el mito de don Benito Juárez, pero esa otra historia.
José María Iglesias murió el 17 de diciembre de 1891, en Tacubaya.

