Tiempo de Opinar
Raúl Hernández
Debe defender a los pueblos, no a los dictadores
-Unidad nacional, ante diferendos con el vecino país
-El gobierno debe acabar con el experimento socialista
-Y empezar a gobernar con seriedad
Tiempo de opinar
Raúl Hernández Moreno
4-enero-2025
En 1859, Melchor Ocampo, junto con Ignacio Ramírez, los mexicanos más liberales de nuestra historia, opinaba que Estados Unidos llegaría a ser una potencia mundial y que, siendo nuestro vecino, México debía tener buenas relaciones.
Hoy el 83 por ciento del comercio internacional mexicano se tiene con Estados Unidos. Si este comercio se acabará, la economía mexicana se iría en picada y solo un ingenuo, por usar un eufemismo, pensaría que Estados Unidos se puede sustituir por China, Nicaragua, Cuba o Venezuela. Los tres últimos están quebrados y el primero nos quiere vender todo y comprar muy poco.
Bien decía don Porfirio Díaz: tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos.
Hoy que cayó el dictador Nicolás Maduro, México cae en imprudencias poniéndose al lado del derrocado y no a favor del pueblo venezolano que no salió a las calles a defender a su tirano y en cambio sí salió a festejar su caída, lo mismo en Venezuela que en muchos países del mundo.
Aquí en México, militantes de Morena protestaron frente a la embajada de Estados Unidos por la detención de Maduro, pero ninguno de los manifestantes era venezolano y tampoco tienen los arrestos para irse a Venezuela y defender la tiranía.
En abril de 1961, cuando se registró la fallida invasión de cubanos exiliados a la Bahía de Cochinos, en Cuba, el expresidente Lázaro Cárdenas pretendió viajar a la isla y defender con las armas al régimen castrista, pero el presidente Adolfo López Mateos se lo impidió.
Por cierto, durante su sexenio, Cárdenas recibió tres veces a Fulgencio Batista, cuando era jefe del ejército cubano y aspirante presidencial. Una de esas veces ocurrió en febrero de 1939, ante miles de ciudadanos, reunidos en el zócalo. En ese momento nadie imaginaba que Batista terminaría convertido en dictador de Cuba.
Hoy es impensable que los morenacos más rabiosos, como el cobarde de Gerardo Fernández Noroña, se alisten en las milicias venezolanas y con las armas en la mano exijan que devuelvan a Maduro. El apoyo de la 4T es de saliva.
Lo que Estados Unidos mostró en Venezuela fue una demostración de poder que no tiene ningún otro país, ni China, ni Rusia, ni Corea del Norte, nadie. Y que bueno que así sea.
Hace 80 años, Inglaterra y Estados Unidos, mostraron su capacidad letal al destruir la ciudad alemana de Dresde.
La Real Fuerza Aérea de Inglaterra envió 796 aviones y Estados Unidos 311, que salieron desde Inglaterra, viajaron más de 1 100 kilómetros hasta su destino, volando a poca altura, para evitar ser detectados por los radares y arrojaron en Dresde más de 4 mil 500 toneladas de explosivos y bombas incendiarias.
El ataque dejó más de 25 mil muertos -en una ciudad de 600 mil habitantes- y dejó destruido el centro, en un radio de 15 kilómetros cuadrados. Edificios y casas quedaron en ruinas.
El ataque fue sorpresivo y las líneas de defensa alemana fueron inutilizadas. ¡Y eso pasó hace 80 años!
Desde entonces, Estados Unidos ha crecido militarmente de manera exponencial a tal grado que Rusia tiene ya casi 4 años queriendo capturar al presidente ucraniano Vladímir Zelensky y no ha podido y los americanos requirieron pocas horas para detener a Maduro.
Los avances en la tecnología militar garantizan que ya no sea necesario invadir un país. Para destruirlo, se puede hacer desde cientos o miles de kilómetros. Es aterrador, pero es verdad.
La dictadura Chávez-Maduro convirtió una próspera economía en un país en ruinas y provocó que 7.8 millones de venezolanos dejaran el país no para irse a vivir a Cuba o Nicaragua, sino hacia Estados Unidos y en países Latinoamérica, como México.
Frente a ese éxodo masivo, Morena nunca protestó, como tampoco protestó por el fraude electoral del 2024, cuando aún no se contaban los votos y Maduro se declaró ganador y en las semanas siguientes persiguió a los opositores.
Tampoco protesta contra las dictaduras cubana y nicaragüense que han arruinado a la gente. A la dictadura cubana le ha regalado tres mil millones de dólares en petróleo que aparentemente revende y beneficia a los militares, en tanto que el pueblo no tiene para comer decentemente.
Lo que pasó en Venezuela, debe encender las alertas en México. El gobierno y Morena deben ser prudentes ante Estados Unidos y los hombres duros de la administración Trump que abiertamente piden una intervención militar en nuestro país para combatir al narco.
México nunca ha estado ni estará en condiciones de confrontar a los Estados Unidos y en cambio sí nos conviene tener relaciones amistosas.
La izquierda radical es dada a pretender desafiar a nuestros vecinos, pero lo hacen de palabra. Es un farol.
La presidenta Claudia Sheinbaum debe dejar a un lado su política de división de los mexicanos y llamar a la reconciliación nacional, como lo hizo el presidente Manuel Ávila Camacho en 1943, en plena segunda guerra mundial. Mejoró las relaciones con la iglesia, con los empresarios, moderó a los sindicatos, moderó la política agraria, redujo el poder militar y reconcilió a los políticos reuniendo a Plutarco Elías Calles, al que trajo del exilio, con el general Lázaro Cárdenas. México requería unidad para salir adelante y para no ser arrollado por las potencias del eje, Alemania, Italia y Japón.
Hoy, con la crisis generada por el caso Maduro, México requiere unidad con sus autoridades para enfrentar los diferendos con Estados Unidos, para lo cual el gobierno debe terminar con su experimento socialista y debe empezar a gobernar de verdad, promoviendo las inversiones extranjeras y nacionales, apoyando al campo, mejorando la salud, la educación, impulsando la generación de empleos en el que se privilegie la producción y eso ayude a elevar los salarios. Ya no se pueden elevar por decreto -lo mismo hicieron Chávez y Maduro y llevaron a la ruina al país-.
Sobre todo, debe mejorar su combate al crimen organizado. Esto nunca se va a terminar, porque históricamente la violencia es inevitable, pero si debe acabar con el maridaje entre la delincuencia y autoridades policiales.
Debe convencer dentro y fuera del país que el combate a la delincuencia es de verdad y debe detener y procesar a los políticos que trabajan en contubernio con los capos, sin importar su rango. Si es necesario entregar al expresidente López Obrador y prole, que lo haga.
México tiene que colaborar con los Estados Unidos. Nos conviene. Siempre nos ha convenido, como lo dijo Melchor Ocampo en 1859.

