¡Bájese de la tirolesa, senadora! Mientras Sosa se toma la foto, Trump nos toma la medida

¡Bájese de la tirolesa, senadora! Mientras Sosa se toma la foto, Trump nos toma la medida
De Primera
Arabela García
Tirolesas, Sonrisas de Comercial y el “Tío Sam” al Acecho
Parece que en Tamaulipas la política se ha confundido con un catálogo de Best Day. Mientras el campo se desmorona, el sistema de salud agoniza y el presupuesto estatal parece un acertijo sin solución, nuestra flamante Senadora, Olga Sosa, ha decidido que su verdadera vocación no es la tribuna de la Cámara Alta, sino ser la guía de turistas oficial del estado.
Es fascinante ver cómo, de un punto a otro de nuestra geografía, la Senadora nos regala su mejor “sonrisa Colgate” en cada paraje natural. ¿Votaron los tamaulipecos por una legisladora o por una influencer de viajes? Porque si de promocionar se trata, que le pongan una tirolesa directa desde la Poza Madre en Ocampo hasta su escaño en el Senado, a ver si así, con el impulso del vértigo, aterriza en la realidad y atiende los problemas que hoy están en el vacío total.
La exposición mediática de Sosa ya raya en lo fastidioso. Esa urgencia por “enwilarse” sola y pasearse por el estado cuando el Gobernador apenas va a mitad de camino no es solo una falta de respeto institucional; es un síntoma de una ambición que no sabe esperar turno. Pero cuidado, que la silla de la gubernatura no se gana con selfis en Chamal Viejo. Entre las “tachitas” que ya le cuelgan y el hecho de que su grupo parece ser un club de mudos —donde solo ella saca la cara mientras personajes como Erasmo González prefieren el perfil bajo y el silencio cómplice—, el camino se le ve más empedrado que carretera de rancho.
Y hablando de figuras que nomás no cuajan, ahí tienen a Joel Villegas, mejor conocido como “El Calabazo”. Por más que intenta el baño de pueblo, la conexión simplemente no hace clic. Su candidatura fue un garbanzo de a libra, un accidente del destino que ni su propio equipo ha sabido capitalizar. En política, lo que no nace, no crece, y lo que no crece, termina siendo removido.
Pero mientras aquí juegan a las sillas musicales, el verdadero tiburón ya está en la orilla. No se engañen: a Donald Trump no le quita el sueño la pobreza de México ni le interesa limpiar de líderes corruptos nuestras instituciones. Lo que el rubio de la Casa Blanca quiere es que nadie le estorbe en los negocios.
A Trump no le importa si los narcos mandan o si el huachicol florece por amor al arte; lo que le enfurece es que se hagan negocios de miles de millones de dólares bajo sus narices y que no le den su tajada o, peor aún, que afecten sus intereses energéticos. El tema del huachicol fiscal y el fentanilo son sus armas para asfixiar las finanzas de los cárteles, sí, pero sobre todo son sus llaves para doblarnos en el T-MEC.
Así que, mientras la Senadora Sosa sigue practicando su pose para la próxima foto turística y los “perfiles jóvenes” de Matamoros ya calientan motores para una agenda electoral que todavía no arranca, el mundo real nos está pasando por encima.
Menos filtros de Instagram, Senadora, y más resultados en el presupuesto. Porque en el 2026, con Trump apretando las tuercas y el estado necesitando soluciones, las sonrisas de comercial ya no van a alcanzar para comprar votos.
Sugerencias y comentarios arabelagarcia01@hotmail.com
editor

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