Tiempo de Opinar
Raúl Hernández
Dejó su zona de confort, para luchar contra el sistema
-Nunca estuvo de acuerdo ni con AMLO ni son Sheinbaum
Tiempo de opinar
Raúl Hernández Moreno
29-octubre
El 17 de abril de 1988 Cuauhtémoc Cárdenas visitó Nuevo Laredo, en su calidad de candidato presidencial del Frente Democrático Nacional, integrado por los partidos PARM, PFCRN, PPS y semanas después se sumó el PMS, con Heberto Castillo, que declinó a su candidatura presidencial.
Cárdenas ofreció una conferencia de prensa en la que fue acompañado por Carlos Cantú Rosas, dirigente nacional del PARM, partido que en octubre de 1987 lo arropó y le ofreció la candidatura, luego que Cárdenas, junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, entre otros, renunciaron al PRI, en protesta por ser antidemocrático.
En esa conferencia también participó el profesor Jesús González Bastién, entonces dirigente municipal del PARM y quien ese mismo año fue electo diputado federal.
Durante esa conferencia, Cárdenas rechazó que detrás de su candidatura estuviera el expresidente Luis Echeverría y negó hacerle el juego al sistema: al contrario, “somos sus críticos más severos, somos los que más irritamos al gobierno”.
En plena jornada electoral, mientras se contaban las boletas, el sistema electoral, operado por el gobierno, pues no existía el Instituto Federal Electoral, se “cayó”, dejaron de hacerse públicos los resultados y más adelante se declaró ganador al candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari.
La oposición, con el respaldo del PAN, denunció que hubo un fraude y en las pláticas para organizar la resistencia civil, hubo quien propuso ir a las armas, a lo que se opuso Porfirio Muñoz Ledo, me relató el profesor Bruno Álvarez Valdez, testigo presencial de las discusiones.
Ese mismo año, al rendir Miguel de la Madrid su último informe de gobierno, Muñoz Ledo, electo diputado federal, lo tumbó del nicho presidencial, interrumpiéndolo desde su curul, para interpelarlo a gritos y con eso el informe presidencial dejó de ser la fiesta del presidente.
En 1994 y en el 2000, Cárdenas volvió a ser candidato presidencial y perdió. En cambio, en 1997 se postuló como jefe de gobierno del entonces llamado Distrito Federal y ganó y desde entonces la izquierda gobierna ese bastión.
Más allá de si se coincide o no con Cárdenas, es innegable que su participación política ayudó a generar una mayor democracia en México, pues un año después de su primera participación presidencial, el sistema permitió que el PAN ganara su primera gubernatura, la de Baja California, con Ernesto Ruffo Appel, aunque siempre se dijo que había sido una concertacesión del sistema, a cambio de que los azules validaron la elección de 1988.
A Cárdenas los mexicanos le debemos la apertura democrática que durante 60 años el sistema regateó y que hoy nuevamente está en riesgo.
Cárdenas abandonó su zona de confort -por las razones que usted quiera- para enarbolar la bandera de la democracia. Antes había sido senador y gobernador de Michoacán, bajo las siglas del PRI.
Y muchos años antes, su padre fue gobernador de Michoacán y presidente de la república y su tío Dámaso -el primer hermano incómodo de los presidentes y quien cobraba el 10 por ciento de comisión, a cambio de conseguir contratos de obras o proveedurías- también lo fue.
Su hijo Lázaro Cárdenas Batel también fue gobernador de Michoacán y es el actual jefe de la oficina de la presidencia de la república. A pesar de ese dato, Cuauhtémoc nunca estuvo de acuerdo con la forma de gobernar de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum, a quiénes públicamente censuró y criticó, sobre todo por su política económica.

