Historias de reporteros 28

Historias de reporteros 28

Tiempo de Opinar

Raúl Hernández

El Despertador Americano

 

-Primer periódico insurgente

-Hidalgo lo uso para dar a conocer sus proclamas

-Su director cambió de bando, al ser presionado

 

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

29-agosto

 

En 1810, Guadalajara era una de las cuatro ciudades de la Nueva España, junto con Veracruz, Puebla y México donde había imprentas. Todas ellas habían sido utilizadas por el gobierno para demeritar el movimiento insurgente y al tomar esa ciudad, el caudillo Miguel Hidalgo vio en ello una gran oportunidad para contar con un medio para difundir las ideas de los independentistas. Así surgió El Despertador Americano, el primer periódico insurgente en el continente.  Para ello Hidalgo escogió como director al canónigo doctor Francisco Severo Maldonado, de 35 años, “hombre de vasta lectura, de no vulgar capacidad, excesivamente extravagante, y de una arrogancia y presunción inaudita, fue el escritor más notable que patrocinó por entonces la causa de la insurrección.” Era vanidoso y presumido. En una reunión en el cabildo de Guadalajara se atrevió a decir que sus integrantes eran como el arca de Noé: “Animales de toda especie”. Al final de su existencia, dijo que México “era un país de orangutanes; el único pensante soy yo”.

Dirigido a los criollos, la publicación tenía un costo de dos reales –unos 15 dólares en la actualidad-, precio excesivamente caro y a pesar de ello se “agotaba apenas salía a la luz”. Su tiraje fue de dos mil ejemplares por número y se tiraron siete, aunque sólo seis circularon, pues el último fue destruido por las tropas realistas en el taller donde se imprimía.  El taller se localizaba en una finca de la avenida alcalde 225, antes Santo Domingo, conocida popularmente como La Casa de los Perros, propiedad del español José Fructuoso Romero.

El periódico duró menos de un mes, pero tiene el mérito de haber sido el primer periódico insurgente y se publicaron siete números, con páginas numeradas del 1 al 48. Cuando Hidalgo fue procesado, admitió haber publicado en el Despertador Americano “el manifiesto en respuesta al edicto del Santo Tribunal de la Fe, y otro cuyo objeto es probar que el americano debe gobernarse por el americano, así como el alemán por alemán, etcétera”.

El primer número apareció el 20 de diciembre de 1810, con páginas numeradas del 1 al 10; el segundo apareció el 27 de ese mismo mes, con páginas del 11 al 18; el tercero, se publicó el 29, con páginas del 19 al 22; el 3 de enero apareció el número cuatro, con páginas numeradas del 23 al 24; el quinto salió el 10 de enero con páginas 31 a 38; el sexto el 11 de enero, con páginas 39-40; y el séptimo, tiene fecha del 17 de enero, con páginas 41 a 48. El propio Hidalgo hizo crujir las prensas. El último número tiene fecha del 17 de enero, cuando se registró la batalla del Puente de Calderón y se tiraron 500 ejemplares, de los que apenas circularon unos cuantos entre particulares.

En El Despertador Americano se publicaron los decretos aboliendo la esclavitud, la supresión de tributos y de restitución de tierras. Hidalgo era un enamorado de la libertad en todas sus expresiones y cuentan que en Guanajuato liberó a unas mulas que trabajaban, atadas, en las minas. También hizo imprimir la contestación que en Valladolid hizo a la inquisición y multitud de proclamas y decretos.

Al hablar de El Despertador Americano, Bulnes comenta que a Hidalgo se le reprocha haber estallado la revolución sin haber publicado un plan de gobierno independiente, pero en cambio en El Despertador Americano se publicaron multitud de proclamas, lo que de alguna manera sustituye al citado plan.

El 5 de diciembre se publicó el decreto de restitución de tierras, lo que pinta a Hidalgo como un impulsor del agrarismo. El decreto decía: “Por el presente mando a los Jueces y Justicias del distrito de esta capital, que inmediatamente procedan a la recaudación de rentas vencidas hasta el día por los arrendatarios de las tierras pertenecientes a las comunidades de los Naturales, para que, integrándolas en la Caja Nacional, se entreguen a los Naturales la tierras para su cultivo, para que en lo sucesivo no puedan arrendarse, pues es mi voluntad que su goce se únicamente de los Naturales en sus respectivos pueblos.

Dado en mi cuartel de Guadalajara, a 5 de diciembre de 1810”.

El decreto aboliendo la esclavitud, al igual que le de restitución de tierras, se oficializó desde antes de aparecer El Despertador Americano, el 6 de diciembre. Ahí se establece, en el artículo 1, que todos los dueños de esclavos deberán darles libertad dentro de un término de diez días, so pena de muerte, la que se les aplicará por transgresión de este artículo.

En el número 4, Maldonado preguntaba afirmativamente a los realistas por qué luchaban: “¿por la defensa de la Religión, de nuestra Fe Sacrosanta […] por el legítimo Rey de la Monarquía española, el desgraciado y cautivo Fernando […] por vuestra Patria? Y respondía: “pero esa misma es puntualmente nuestra causa […], nuestro sentir es el mismo que el vuestro”. La diferencia, según el cura, era que los “gachupines”se habían convertido en vasallos del “ídolo detestado, aquel Pepe Botella, aquel Rey de Copas, que es ahora para ellos el Rey Sabio, el Rey Filósofo, el Regenerador de las Españas”. Unos meses después, Maldonado, con el mismo tono y palabras similares, acusaba a la insurgencia de “facción infernal” y a Hidalgo de “apostata rapaz y sanguinario” y sostenía que “la verdadera causa de la religión y de Fernando VII” la encarnaban los “ejércitos del rey”.

En el último número, se publicó un discurso en el que establece que la crueldad de Calleja en Guanajuato da derecho de represalia a los insurgentes y le da a Hidalgo el título de Padre de la Patria.

Luego de salir triunfante en la batalla en el Puente de Calderón, Calleja entró a Guadalajara y el cura Maldonado optó por huir, dejando entre sus papeles una Constitución Orgánica de México. En ausencia, Maldonado fue declarado culpable, se le condenó a perder “todo fuero y privilegio, por sagrado que sea”, a ser puesto en prisión y a sufrir el embargo de sus bienes.

Enfermo, el 12 de marzo de 1811 se presentó en Guadalajara, se acogió al indulto ofrecido por el virrey Venegas a los rebeldes, en el mes de enero de 1811 y se hizo cargo de El Telégrafo de Guadalajara, semanario realista desde donde se dedicó a combatir a los insurgentes y en especial a Hidalgo a quien llenó de adjetivos negativos: “Sardanápalo sin honor”, “infame y descarado” y se regocijaba de que el ejército realista triunfaba en todas partes.

Severo Maldonado diría más adelante que fue obligado a cambiar de bando, pero nunca dio una explicación concreta. Es probable que lo haya hecho para proteger su vida. El 27 de mayo de 1811 apareció el primer número de El Telégrafo de Guadalajara, dedicado al Virrey Venegas. En el número 2 se publicó la excomunión de Hidalgo. El periódico aparecía los lunes, se publicaron 82 ediciones, la última el 24 de febrero de 1813.

No fue el único que renegó de Hidalgo. El doctor José Ángel Sierra, también se acogió al indulto y en su solicitud, aceptó haber redactado el número 3 de ElDespertador Americano y le aplicó a Hidalgo los epítetos de infame y malvado.

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