Cuentas Claras
Javier Claudio
La Reforma Electoral sí tenía puntos negativos, pero no estaba mal del todo
· – . La reducción del número de senadores y diputados, convulsionó a partidos
· – . El recorte al flujo económico para la política… casi una afectación general
Por Javier Claudio
Clarín. – Rechazada el mes pasado la Reforma Electoral, propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum al no obtener la mayoría calificada necesaria, sin duda quedó esto como bofetón legislativo, en el equivalente que no era del gusto en dominio. Sin embargo, atrae el contenido del Plan B, cuya primera impresión es que esta encausada a la práctica de modificaciones legales secundarias de austeridad, el que incluye recortes al INE y ajustes en municipios. También, menos diputados y senadores.
Claro que sí. – Realmente son paupérrimos los resultados legislativos de tantos diputados y senadores, mismo que se refleja en un alto gasto de recursos los que bien deberían de ser encausados en verdaderas necesidades, como es el fortalecimiento de la educación o el empleo, pues está visto que le búsqueda de bienestar a través de apoyos, resulta sembrar marasmo y la automatización de los actos de consciencia, esto en el significado de hacer a un lado la reflexión en las verdaderas decisiones del ciudadano.
Claroscuro. – A qué partido político le gustaría le fuera reducido su presupuesto, acción que vendría a ser complemento de la Reforma Electoral a través del llamado Plan B, –hoy en stand by– cuya pretensión intenta reducir 25 por ciento del financiamiento a partidos, eliminar legisladores pluris, reducir tiempos en radio/TV y establecer revocación de mandato. Vaya golpe al modus vivendi de los dedicados a la política; el corte al flujo económico pegaría parejo y por lo tanto muchos los afectados.
Claridades. – La dieta de recortes aparece incómoda al buen vivir político, no así para quienes por largo tiempo han pugnado por un gasto justo del presupuesto; se demanda que disminuya la cantidad de Diputados Federales, esto es –para empezar– de 500 a 300 dado el fuerte y hasta descarado gasto que representan, por ejemplo; 77 mil 888 pesos por la llamada Dieta, 45 mil 786 pesos por Asistencia Legislativa y 28 mil 772 por Gestión y Atención Ciudadana. Y sí, que esto sería mejor para Educación.
Claro que no. – Las escenas observadas por la ciudadanía del Palacio de San Lázaro, donde los gritos y escupitajos aparecen a la orden del día, sostendrían el valor del Plan B. Tras el fracaso constitucional para aprobar la Reforma Electoral, fue entonces que se aprobaron en comisiones del Senado cambios a leyes secundarias que incluyen la reducción del 15 por ciento del presupuesto del Senado, se apuntaba en firme por limitar a 15 regidores por municipio y por consecuencia tope salarial en INE.
Clarificando. – Ni tan malo el Plan B que avalaría el asombro e inconformidad ciudadana, pues los diputados federales, además de contar con un seguro de gastos médicos mayores, cuya suma asegurada básica es de hasta mil 500 salarios mínimos generales mensuales vigentes en el Distrito Federal, aguinaldo equivalente a 40 días de su dieta, cuentan también con un fondo de ahorro, que consiste de la aportación de hasta 12 por ciento de su dieta bruta mensual; seguro colectivo de vida y gastos funerarios.
Aclarando. – La demanda ciudadana insiste en contar con menos Senadores, pues todos y cada uno de sus exorbitantes gastos nos cuestan a nosotros, sí, a los ciudadanos. Por lo tanto, seria congruente y muy justo que la cantidad de Senadores pasara de 122 a 32, solamente. ¿Y en qué quedó el Plan B?; la oposición y sectores empresariales optaron por la necesidad de estabilidad, que la reforma no era necesaria, mientras la consulta de revocación de mandato sigue en debate respecto a su fecha.
Sabía usted que. – Todo anhelo ciudadano ha sido dado en llamar “sueño guajiro”, ahí en Palacio Legislativo de San Lázaro, no obstante, sigue en el repudio ciudadano que mientras los Diputados Federales y Senadores recurren a los seguros médicos privados, el ciudadano común haga largas filas con su enfermedad a cuestas, en la espera de ser atendidos en los desabastecidos Issste o Seguro Social. Y por qué no; ¡que ahí también sean atendidos ahí también los gobernantes!

