Cuentas Claras
Javier Claudio
Y por qué el oscurantismo
en obras de la Federación
· – . Pues no fueron 4 mil las viviendas a construir; ¡resultó menos de la mitad!
· – . Obras, dominan como la cómoda cortina de humo al abuso y la corrupción
· – . Reservas Territoriales, el único proyecto social de reconocimiento nacional
Por Javier Claudio
Claridades. – La sospecha tiene pies y las 12 patentes canceladas en Nuevo Laredo –de las 25 en Tamaulipas– aparecen encaminada en algún tipo de relación con el huachicol, que bien dejaría de ser sorpresa si se considera que este puerto fronterizo ha sido por décadas solaz establecimiento y operación de los líderes del contrabando, pero se torna aberrante que estos en su mayoría desprenden de la cúpula de mando de la autoridad de Aduanas en México y asentados aquí para “vigilar el paso del ganado”.
Claro que no. – Ni quien ponga en duda esta “purga” de patentes, pues es bien sabido el cruce de mercancía extranjera con evasión de impuestos; es un hecho desatado en impunidad y que propició sociedades delictivas “unísonas” a la autoridad. Bien por el freno al ilícito, pero y que de la era de los administradores corruptos en NLD 1990-2010, los que operaron –para el propio sistema– en fila y todavía hasta algunos unos años. Sí, bajo las siglas de la 4T, hicieron el juego sucio y luego pasaron a la impunidad.
Claro que sí. – Serio reproche del sector constructor para el Gobierno Federal, al acusar que mantiene en secrecía sus obras pues –según– de más de cuatro mil viviendas, sería cacaraqueado otro detonante para NLD. El programa de vivienda social, luce ambicioso, sí, pero torna incongruente al no dar salida la Federación primeramente a las más de 22 mil viviendas abandonadas en la ciudad. La secrecía dio pie a “otros datos”, pues sólo fueron mil 200 y las que además ya venían “etiquetadas”.
Aclarando. – Del reproche de constructores trasciende que el ambicioso proyecto es trazado desde nivel central y actualmente se seleccionan “colaboradores políticos” como presta nombres para la cristalización del proyecto, donde ellos llevarán la mano de la fragmentación del mayúsculo recurso, desde la contratación de equipo y maquinaria con sus respectivas ganancias de manera muy seleccionada, sin descartar la probable contratación de negocios locales de edificación, pero sería para obras mínimas.
Clarín. – Hay mala experiencia entre constructores locales, donde se les oferta un buen proyecto foráneo, hacen presupuesto, pasa un tiempo y de pronto surge un tercero que reclama con apuro los avances que se tienen, dejando así al descubierto al intermediario, el que estaba tratando de subcontratar para lograr ganancias y por supuesto inflando costos. Así se daría cumplimiento al convertirlo en un sucio y castigado negocio. Sin duda, sería otra forma de pagar facturas por apoyos en política.
Clarificando. – Y no tiempos pasados fueron peores, pues hay constancia de los buenos, pues aún recuerdan empresarios en construcción los proyectos de vivienda que se manejaban a través de aquel fideicomiso Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO), encargado de la distribución de la inversión en vivienda. Cierto, cientos de viviendas eran obra de beneficio previa convocatoria y transparencia donde la mayoría de los desarrolladores alcanzaban parte del presupuesto para edificar casas.
Claroscuro. – La obra ha sido el perfil bajo de corrupción en los gobiernos tras la careta del desarrollo de la ciudad. La historia guarda puntos oscuros, como sucedió con el Puente Luís Donaldo Colosio, el que no fue pagado en su totalidad a la empresa constructora por un gobierno municipal en las postrimerías de los 90’s. Asumió Horacio Garza Garza y saldó el adeudo mediante trueque, al ceder los terrenos de la avenida Reforma y Bulevar Pedro Pérez Ibarra, precisamente donde hoy aparece una gasolinera.
Sabía usted que. – Este tipo de obras a través de programas sociales, en su correcta aplicación alcanzaron reconocimiento para Nuevo Laredo, como así fue el caso de vivienda habitacional en Reservas Territoriales en 1990, el que fue objeto de una mención y reconocimiento a nivel nacional al considerarlo un proyecto modelo. Sin embargo, también enfrentó el abuso, pues fue “botín de corsarios” de gobiernos municipales posteriores al ser vendidos a particulares extensos terrenos del noble sector.
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