Encuestas a modo

Encuestas a modo

Tiempo de Opinar

Raúl Hernández

Empresas pagan 15 pesos por entrevista

-Popularidad no es suficiente para ganar

-Robotaxis, en el futuro cercano

 

 

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

30-julio

 

A menos de cuatro horas de Nuevo Laredo, en Austin, los robotaxis son una realidad. Se les ve por todos los rumbos, son de color blanco y en el techo traen una caja cuadrada, que los distingue. Se contratan a través de las plataformas conocidas como Uber y Didi y cobran igual que un vehículo operado por un humano.

Son muy seguros, aunque no están exentos de accidentes, provocados por conductores humanos que no respetan los límites de seguridad o las señales viales y se estrellan con ellos.

Una vez me topé de frente con robotaxis en una calle estrecha. Mi primer pensamiento es qué tenía que hacer, pero la respuesta vino de inmediato, la unidad se pegó a la banqueta para dejarme pasar. Son seguros y respetuosos, cualidades que no siempre ofrecen los taxistas humanos.

En Las Vegas, los robotaxis ofrecen viajes gratuitos a los clientes desde hace varios meses, para que los usuarios se vayan familiarizando con ellos y luego empezarán a cobrar. Los robotaxis se van a extender a otras ciudades y con el tiempo llegarán a México y van a generar controversia entre los taxis tradicionales, cuyos propietarios que no se acostumbran a la competencia de los taxis de aplicación y llegan a la violencia, en la defensa de sus privilegios. No se descarte que vemos a los taxistas atacando a los taxis-robot, molestos por la competencia que den.

La modernidad nos alcanza e intentar frenarla es imposible. No hay de otra más que adecuarnos y aprovechar las bondades que nos ofrece, que son muchas.

En otro tema, en las redes sociales apareció una queja de que alguna empresa no identificada, o un particular, levanta encuestas entre aspirantes de Morena a la presidencia municipal, para lo cual emplea a jovencitos a los que les paga 15 pesos por cada encuesta completada.

Por 15 pesos, los jóvenes recorren las calles, a pleno sol, con temperaturas de más de 40 grados, sin ninguna protección, sin protector solar, sin sombrilla, sin líquidos para hidratarse.  Y luego Morena se ostenta como partido humanista.

Pero, además, son encuestas orientadas hacia determinados nombres. No hay libertad para el encuestado, las preguntas están dirigidas a varios nombres. Son ejercicios nada serios, que no revelan la verdad de los ciudadanos encuestados.

Mejor que levanten las encuestas con familiares o con empleados, así los resultados sobre la popularidad de un nombre serán contundentes y, sobre todo, no se gastará dinero en un ejercicio innecesario.

Pero, además, no son las redes sociales las que determinan a los candidatos. Si ayudan, por supuesto, más no son determinantes. Mucho antes de que existieran las redes, había quienes estaban convencidos de que la popularidad era determinante para ganar una elección.

En 1997, el PRI postuló como candidato a diputado federal, por un distrito de la Ciudad de México, al conductor de televisión Paco Stanley, que entonces era muy popular. Como él se sabía amado por el público, consideró innecesario hacer campaña, convencido de que el nombre lo haría ganar, pero perdió.

Hoy las redes sociales encumbran o hunden a personajes. Ese encumbramiento es temporal, cuando el personaje carece de talento.

Por cierto, el sitio digital El Porta Voz del Norte dio a conocer los resultados de una encuesta que asegura levantó en Nuevo Laredo, cara a cara, para conocer las preferencias electorales de los aspirantes de Morena a la presidencia municipal.

Más allá de los resultados arrojados, sorprende que aseguran que levantaron 13 mil encuestas, en una ciudad de unos 125 mil domicilios, de los que más de 15 mil están desocupados, lo que de ser verdad los hace acreedores a un récord mundial.

Una encuesta seria, en domicilio, suele tener entre 300 a 600 ejercicios y se cobra entre 400 mil a 600 mil pesos. Una encuesta nacional suele abarcar entre mil 200 a mil 600 entrevistas, y se cobra un millón de pesos.

Una encuesta telefónica con robots, de entre 300 y 400 entrevistados, se vende en unos 40 mil pesos.

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