De Primera
Arabela García
SE ACABÓ EL SHOW DE LA MAÑANERA: LOS HALCONES DE WASHINGTON VAN POR LA FRONTERA DE TAMAULIPAS
La diplomacia de la mañanera tuvo su época de gloria de consumo interno, pero en el tablero internacional dejó facturas pendientes que hoy se están cobrando en dólares y en presiones políticas. La presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra hoy atrapada en una encrucijada incómoda: heredar el capital político del expresidente Andrés Manuel López Obrador también significó cargar con sus pleitos personales. Y el frente que abrió contra figuras clave de la política estadounidense, como el influyente republicano Marco Rubio, hoy es un terreno minado para la actual administración.
Durante el sexenio pasado, el tabasqueño se dio el lujo de calificar las advertencias de Rubio como “disparates” y de boicotear cumbres internacionales en defensa de las dictaduras de Cuba o Venezuela. Sin embargo, en la realpolitik, el poder cambia de manos y los agravios no se olvidan. Hoy, con una línea republicana implacable en el Capitolio, las bravatas del pasado se transforman en exigencias reales sobre la mesa de la nueva mandataria.
Sheinbaum se ve obligada a realizar un equilibrismo casi imposible: mantener la retórica de la “no subordinación” y la soberanía nacional hacia el exterior, mientras que, por debajo de la mesa, tiene que tejer fino para desactivar las bombas que su antecesor dejó sembradas en Washington. Al final, la reflexión es obligada para el lector: en la política exterior, el orgullo de un solo hombre suele convertirse en la deuda histórica de todo un país.
De los discursos de pasillo a la política de fuerza
El fin de los “abrazos”: La embestida de los halcones de Washington sobre la frontera
Hubo un tiempo en que las discrepancias entre México y Estados Unidos se resolvían en la discreción de las cancillerías. Ese tiempo ya no existe. La virulenta confrontación entre el discurso nacional de “abrazos, no balazos” y la mirada punitiva de personajes como Marco Rubio —quien llegó a acusar al gobierno mexicano de entregar franjas enteras del territorio nacional a los cárteles— ha sacado el debate de los pasillos diplomáticos para convertirlo en una política de fuerza descarnada.
Para la frontera norte, y particularmente para estados como Tamaulipas, este choque no es un debate ideológico de café; es una realidad que se vive en los puentes internacionales y en las aduanas. La retórica rijosa que imperó en el sexenio pasado fortaleció la narrativa de los halcones en Washington, quienes hoy ya no ven a México meramente como un socio comercial con problemas de seguridad, sino como una amenaza directa a su seguridad nacional debido al tráfico de fentanilo y el descontrol migratorio.
El peligro latente es que la sordera y la soberbia con la que se respondieron los reclamos del norte han pavimentado el camino para medidas mucho más agresivas. Cuando la política exterior se reduce a responder con desdén desde un micrófono, se le entrega el pretexto perfecto a la ultraderecha estadounidense para exigir intervenciones y presiones económicas que asfixian la vida fronteriza. La lección es clara: cuando el discurso de un gobierno se divorcia de la cruda realidad del territorio, la frontera es la primera en pagar los platos rotos.
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SALUDOS , EXCELENTE FIN DE SEMANA

