La generosidad se reconoce

La generosidad se reconoce

Tiempo de Opinar

Raúl Hernández

-Más allá de las intenciones que se tengan

-Nueva escuela en ejido El Progreso

-Pancho Villa: matón sanguinario

 

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

20-julio

 

Que en tiempos electorales surjan redentores de ocasión, no quiere decir que sus actos de generosidad no se reconozcan.

En este sentido, que bueno que el transportista Pedro Lozano Martínez haya apoyado al niño Tomás Castillo con una silla especial, ya que tiene una discapacidad en una de sus piernas.

La madre del pequeño se acercó al empresario -que busca ser coordinador municipal de Morena en Nuevo Laredo, el eufemismo con el cual se llama a los futuros candidatos a la alcaldía- para solicitarle la gestión y éste accedió.

Solo una madre que padece el dolor de un hijo que no esta físicamente sano, sabe la desesperación que se siente cuando se carece de dinero para ayudarlo a mejorar su salud. Y cuando no hay dinero, pero hay los deseos de ayudar a su vástago, se tocan puertas, se agotan gestiones, se tocan corazones, hasta alcanzar la ayuda necesaria.

Por eso, que bueno que surjan personajes como Pedro Lozano, más allá de sus intenciones personales y políticas.

Además, quien es generoso y le gusta ayudar al prójimo, sabe que para tener mejores alcances se necesita del poder que da una presidencia municipal y más una como Nuevo Laredo, con un presupuesto de 5 mil 700 millones.

Por otra parte, con una capacidad inicial de 456 alumnos, se abrirá una nueva escuela primaria en el ejido El Progreso, que atenderá a niños de las colonias

Valles de Anáhuac, Reservas Territoriales y aledañas.

La alcaldesa Carmen Lilia Canturosas informó que la Secretaría de Educación en Tamaulipas le asignó al plantel la clave oficial 28DPR0115D.

En otro tema, este día se recuerda el aniversario luctuoso del general Pancho Villa, ocurrido el 20 de julio de 1923, aparentemente por órdenes del general Alvaro Obregón.

En los libros escolares de historia, se ha idealizado la imagen de Pancho como un héroe popular, cuando en realidad era un bandido y matón.

Para muestra un botón: el 2 de julio de 1915, en el poblado de San Pedro de la Cueva, Sonora, Villa ordenó asesinar a sangre fría a 85 personas, incluyendo el cura Andrés Avelino Flores. La matanza se frenó, porque un oficial villista lo enfrentó.

Todo ocurrió porque la gavilla de Villa se acercaba al pueblo y un grupo de vecinos los confundió con bandidos -y no revolucionarios- y los atacó a tiros, para disuadirlos de que no entrarán al pueblo y lo saquearán. Ya estaban hartos de los robos y habían establecido la estrategia de atacarlos para que se retirarán.

Cuando los villistas se acercaron, los vecinos atacantes se percataron de su error y huyeron, pero Villa ordenó recorrer casa por casa y detener a todos los habitantes. Reunieron a más de 300, incluyendo mujeres y niños y ordenó fusilarlos, en tandas de cuatro o cinco.

El cura Flores pidió clemencia para niños, mujeres y hombres en general y Villa no lo escuchó la primera vez. La segunda vez, el bandido se enojó, sacó su pistola y mató a quemarropa al sacerdote.

La matanza se detuvo cuando el oficial Macario Bracamontes desenfundó su pistola y reto a Villa a matarse entre sí, si no paraba la masacre y el villano accedió.

Durante la revolución, Villa mató a sangre fría a decenas de personas, violó a muchísimas mujeres, saqueó pueblos. Es uno de las decenas de héroes de bronce de la historia oficial que no resisten el análisis histórico.

Por último, a través de este medio queremos agradecer a todas las personas que nos hicieron llegar sus mejores deseos con motivo de un cumpleaños más, a través de diversas plataformas. Gracias a todos.

editor

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