Tiempo de Opinar
Raúl Hernández
Prohibió el uso de lentes
-Cerró fábricas, hospitales, escuelas
-Prohibió los sentimientos en público
-Camboya, fracaso comunista
Tiempo de opinar
Raúl Hernández Moreno
7-agosto
En México hay una izquierda enferma que se declara admiradora de esos dos grandes criminales que fueron Fidel Castro y Ernesto El Che Guevara y protesta porque sus estatuas fueron retiradas de una plaza en la Ciudad de México y exigen su reinstalación.
Están tan enfermos que no dudamos que algún día exijan una estatua para Pol Pot, el dictador que aniquiló a una cuarta parte de la población de Camboya.
De 1975 a 1979, Camboya fue objeto de una brutal dictadura encabezada por Saloth Sar, mejor conocido como Pol Pot y sus jemeres rojos que implementaron un comunismo agrario y llevaron a cabo un genocidio que cobró la vida de la cuarta parte de la población.
Camboya, bautizada como Kampuchea Democrática, tenía en 1975 una población de 7.3 millones de habitantes y para 1979 se había reducido entre 1.5 a 2 millones de habitantes, la mayoría de los cuales murieron de inanición al ser obligados a trabajar en el campo jornadas de entre 12 y 15 horas, a cambio de un poco de arroz y sal y esporádicamente trozos minúsculos de carne de cerdo, res o pescado seco.
Se calcula que más de 200 mil fueron asesinados por ser intelectuales, empresarios, comerciantes, profesionistas y estar enfermos de “capitalismo”.
Denise Affonco fue una de las sobrevivientes del genocidio provocado por los jemeres rojos, pero en cambio perdió a su marido — un ferviente comunista que creía que este sistema político era el mejor– aunque le gustaba beber whisky y comer bien, y a dos de sus hijos.
Ella es francesa de origen, nacida en Camboya, y trabajaba en la embajada de Francia en Phnom Penh, la capital del país, cuando los jemeres rojos lo tomaron en abril de 1975. Pudo viajar a Francia, pero no lo hizo porque su marido era de nacionalidad China y no estaba autorizado a viajar.
De 1970 a 1975, Camboya vivió una guerra civil, luego de que Estados Unidos apoyó un golpe de estado contra el príncipe Norodom Sihanuk e impuso a su aliado Lon Nol.
Los seguidores de Shinauk se aliaron con el Partido Comunista de Kampuchea (jemeres rojos) y ganaron la guerra, tomando la capital el 17 de abril de 1975. Ingenuamente, los camboyanos vieron a los jemeres como sus salvadores, porque ponían fin a la guerra civil, pero lo primero que hicieron fue evacuar la ciudad, trasladando entre dos y tres millones de personas al campo, donde los obligaron a sembrar arroz y maíz.
Los jemeres rojos implementaron un comunismo agrario, desalojaron las ciudades, prohibieron el uso de automóviles, excepto los del ejército, la electricidad, aparatos eléctricos, obligaron a la gente a usar ropa negra que tenían que teñir con un colorante producido por una fruta.
Cerraron las fábricas, los hospitales, las escuelas. Se prohibió el uso de medicamentos fabricados.
Además, establecieron reglas de vida absurdas y brutales:
-Se prohibió el uso de sentimientos, lo que se castigaba con torturas y muerte.
-Se prohibió usar calzado o sandalias, tenían que andar descalzos.
-Al sentarse, no se podía cruzar las piernas, por ser una señal de capitalismo.
-Se prohibió el uso de ropa de color.
-La educación quedó a cargo de Angkar, el partido.
-Se prohibió sentir nostalgia del pasado.
-Las personas con problemas de la vista, no tenían derecho a usar lentes correctores.
-Prohibido robar y mentir.
-Se les prohibió quejarse y llorar.
-Si se cometía una falta, el infractor tenía que hacer una autocrítica con los miembros de la comunidad durante las sesiones diarias de adoctrinamiento, que eran lavados de cerebro.
En el campo, la gente vivía en chozas, cocinaba de manera rústica, no había sanitarios, no había champú, jabón, ni papel sanitario y se tenían que limpiar con hojas secas de los árboles. El agua la tomaban de ríos, charcas, directamente de la lluvia.
Como solo se les proporcionaban dos comidas al día, a media mañana y en la noche, la gente siempre tenía hambre y comían ratas, cucarachas, gusanos, sapos, renacuajos, cualquier bicho, hierbas, todo a escondidas, pues de descubrirlos se les castigaba, por capitalistas.
Todos tenían que trabajar para tener derecho a su ración de arroz, incluyendo niños de cinco años en adelante, ancianos, personas enfermas y cuando se mostraban incompetentes, “desaparecían”.
Cuando la gente moría, sus familiares tenían que enterrarlos en el campo. Muchos hacían un hoyo de pocos centímetros de profundidad y cuando llovía, los cadáveres salían a flote. E igual ocurría con el excremento, porque defecaban en el campo y tapaban sus heces con tierra.
A falta de hospitales y médicos, los enfermos recurrían a hierbas y brebajes que muchas veces terminaban matándolos.
El infierno de los jemeres terminó -paradojas de la vida- cuando el ejército comunista de Vietnam, el mismo al que Estados Unidos no pudo derrotar, invadió Camboya y obligó a huir a Pol Pot.
Y es que de 1970 a 1975, Camboya se dedicó a combatir al Viet Cong, que solía entrar a territorio camboyano, para diseñar estrategias en su guerra con Estados Unidos.
Un gobierno comunista, Vietnam, liberó a Camboya de su gobierno comunista y genocida. Así lo escribió Denisse Affonco en su libro “El infierno de los jemeres rojos” que redactó a solicitud de las autoridades de Vietnam, para ser usado como testimonio para enjuiciar a Pol Pot y sus jemeres rojos, lo nunca ocurrió con el sanguinario personaje.
Vietnam ocupó Phnom Penh el 7 de enero de 1979, Pol Pot y sus jemeres huyeron, se ocultaron en la selva, donde murió el 15 de abril de 1998, de un infarto, a los 72 años. Esa es la versión oficial, otra es que lo mataron sus correligionarios, para evitar que fuera capturado y enjuiciado por un tribunal internacional. La justicia no lo tocó.
Pol Pot y Camboya, son otro de los fracasos del comunismo internacional.

