En el desamparo, ahijadas de Adán Augusto

Tiempo de Opinar

Se debilita Olga Sosa rumbo al 2028

-En cambio, Carmen Lilia se fortalece

-Trabajo mata grilla

 

 

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Raúl Hernández Moreno

2-febrero-2026

 

La presidenta Claudia Sheinbaum es muy lenta en sus reacciones. Debió remover a Adán Augusto López y Ricardo Monreal, desde diciembre de 2024, cuando se enfrentaron en público y el primero llamó ladrón al segundo y anunció que pediría que se investigaran dos contratos por 150 millones de pesos otorgados a dos empresas, cuando el zacatecano era el líder del Senado.

En vez de removerlos, la presidenta salió con su característico sonsonete: Si Adán tiene pruebas, que las presente a la instancia correspondiente.

Adán siguió despachando muy tranquilo como líder del Senado y en julio del 2025 le estalló un cohete -ordenado desde la presidencia de la república- y se reveló que su secretario de seguridad pública, cuando fue gobernador en Tabasco, Hernán Bermúdez, era la cabeza del grupo criminal La Barredora.

El estallido no incómodo a Adán Augusto, que siguió despachando en el Senado, con el aval de su “hermano” Andrés Manuel López Obrador, el nuevo Plutarco Elías Calles, aunque sin la genialidad del sonorense.

El escándalo de La Barredora contribuyó a alimentar las convicciones del presidente Donald Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, de que grandes zonas de México son controladas por el crimen organizado, en complicidad de personajes como Adán Augusto, el expresidente López Obrador y sus hijos, convertidos en multimillonarios.

Seis meses después de lo de La Barredora, Adán Augusto renunció como líder del senado, lo cual nos recuerda que cuando el escritor Agustín Yáñez le presentó su renuncia como secretario de Educación al presidente Gustavo Díaz Ordaz, este la leyó y luego en tono grosero, como era su estilo cuando se enojaba, le dijo: “Usted se va a ir a la chingada cuando yo quiera, no antes”.  Y don Agustín agachó la cabeza, metió su orgullo en algún orificio del cuerpo y se quedó hasta el último día del sexenio.

Haiga sido como haiga sido, como diría Felipe Calderón, Adán Augusto ya se fue, lo que resulta muy conveniente para una cada vez más debilitada Claudia Sheinbaum, al grado de que en el extranjero hay apuestas para adivinar cuándo renunciará como presidenta.

Con su salida de Adán Augusto deja viudas a sus pupilas Julieta Ramírez, Andrea Chávez y Olga Sosa, que quieren ser gobernadoras de Baja California, Chihuahua y Tamaulipas. No se esfuman sus posibilidades, por supuesto, pero se reducen.

La más afectada es la de Chihuahua, porque meses atrás la propia presidenta la frenó en su descarada campaña en busca de la candidatura de Chihuahua, gastando cientos de millones de pesos en espectaculares, brigadas médicas, ayudas sociales. La soberbia mujer se burló de las críticas que al respecto le hacían los opositores, pero calló cuando la señora Sheinbaum condenó las campañas anticipadas. No dijo ni pío.

El sostén de Olga Sosa es el secretario de Educación Mario Delgado, que cada vez está más chamuscado con el tema del huachicol y sus ligas con Sergio Carmona. Encima le acaban de matar a una tía y una prima. ¡Valiente ayuda!

En una de esas la presidenta se siente obligada a apoyar a doña Olga porque fue ella la que presentó la propuesta para reformar la Constitución para que cuando una mujer esté al frente del poder ejecutivo se le llame “presidenta, con a” y no presidente.

¡Muy fregona la iniciativa!

A doña Olga, para bien o para mal, la persigue el fantasma de Carmona, fantasma de mucho interés para el gobierno de los Estados Unidos que hoy, como nunca, exhibe su poderío militar y económico, ese que en agosto de 1945 le lanzó dos bombas nucleares a Japón y luego le facilitó miles de millones de dólares que lo han convertido en una potencia mundial, lo que México nunca será en mil años, ni aunque le den billones de dólares, porque se los robarían los políticos, como siempre se los han robado, sin importar colores.

El debilitamiento de doña Olga -que no aniquilación- beneficia a la presidenta de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal en su carrera por la gubernatura de Tamaulipas.

En la historia de Tamaulipas, Nuevo Laredo sólo ha tenido un gobernador y de eso ya han pasado 80 años, con el añadido de que no lo dejaron terminar su sexenio, pues lo destituyeron, junto con todos los alcaldes y diputados tamaulipecos.

Carmen Lilia le apuesta a su trabajo. Gobierna el Municipio más rico del Estado, con un presupuesto que este año es de 4 mil 998 millones de pesos.

La carrera por la gubernatura nunca ha sido fácil, eso bien lo sabe Carmen Lilia que, insistimos, le apuesta al trabajo como su principal fortaleza para convertirse en candidata.

Es incierto quién decidirá el caso Tamaulipas en el 2028, pero en esa carrera Carmen Lilia está activa y fuerte.

editor

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