Historias de reporteros 25

Historias de reporteros 25

Tiempo de Opinar

Raúl Hernández

Jacobo Zabludovsky

-Condujo 24 Horas, 28 años

-Era vocero del régimen priista

-Genial a la hora de entrevistar o narrar

 

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

8-agosto

 

Durante 28 años, los mexicanos se acostumbraron a ver el noticiero de televisión 24 Horas, con Jacobo Zabludovsky, porque no había opción: era el único que se transmitía.

Zabludovsky se convirtió en propagandista del gobierno, maquillando las noticias negativas, ofreciendo verdades a medias, ocultando noticias, negando espacios a las voces opositoras.  Hay que entenderlo y comprenderlo: era un periodista, no un revolucionario. Además, no era el dueño de Televisa, era un empleado.

La forma en que operaba Televisa, se replicaba en la prensa nacional. Pocos eran los medios que daban voz a los opositores, hasta antes del año 2000.

En México, la libertad de expresión la manejan los dueños de los medios desde el siglo XIX, hasta la fecha. Son ellos los que deciden que se publica y que no; ellos deciden si se critica o alaba; oponerse a sus indicaciones se paga con el despido.

Con la aparición de las redes sociales, hay mayor apertura informativa, pero se cae en el libertinaje, porque no se aplica el rigor periodístico.

En torno a Zabludovsky circula la leyenda urbana de que el 2 de octubre de 1968, al iniciar un noticiero que tenía en canal 4, empezó el programa con la frase: “Hoy fue un día soleado” y siguió de largo, sin mencionar nada de la matanza en la plaza de Tlatelolco, que dejó más de 300 muertos y más de mil detenidos.

La realidad es que el noticiero iniciaba a las 19.15 horas, la matanza estaba en marcha -los disparos empezaron a las 17.45 horas- las comunicaciones se habían cortado en la zona, no había información disponible en ese momento, había un cerco del ejército, nadie salía y nadie entraba.  En cambio, al día siguiente, en otro noticiero que Zabludovsky tenía en canal 2, por la mañana, “Su diario Nescafé”, el periodista dedicó la mitad del programa a hablar de lo que ocurrió en Tlatelolco y pasó la versión de la Secretaría de la Defensa Nacional. Lo mismo hizo la prensa nacional, salvo honrosas excepciones como la revista ¿Por qué?, que publicó 60 páginas sobre la matanza.

Mención aparte, fue la prensa extranjera, que publicó fotos y crónicas de lo que vieron sus reporteros.

Ese 3 de octubre, la Secretaría de Gobernación habló a Televisa para quejarse porque el periodista apareció un día antes con una corbata negra, lo que se interpretó como una señal de luto por la matanza y una protesta ante la barbarie de estado.

La realidad era que el periodista llevaba varios años usando solo corbatas negras, no había tal luto ni protesta.

La versión de la Defensa Nacional también fue difundida en el Excélsior que dirigía Julio Scherer, entonces muy amigo del presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien lo ayudó a contactar a mandatarios latinoamericanos para entrevistarlos y además le dio dinero para sus gastos.

La versión de “hoy fue un día soleado”, fue inventada por la periodista Denise Dresser y apareció en la revista Proceso del 10 de diciembre de 2006. A pesar de que se han revisado los videos del noticiero del 2 de octubre de 1968 y no aparece nada de lo del día soleado, Dresser jamás ha ratificado su infamia.

Con todo y su fama de propagandista del régimen priista, Zabludovsky era genial al narrar acontecimientos históricos y era, sobre todo, un reportero.

En 1959, triunfante la revolución cubana, se las ingenió para ir a isla, cinco días después, en un avión privado, rentado por cubanos exiliados en México, pues los vuelos estaban suspendidos. Fue el único periodista mexicano en estar ahí.

Lo hizo solo, pues no hubo lugar para su camarógrafo; allá tomó videos, realizó crónicas e incluso entrevistó a Fidel Castro y a El Che Guevara a quien le preguntó cuándo se cortaría la barba. El barbudo se le quedó viendo y respondió: “De modo que nosotros hemos librado una guerra durante dos años, embarcamos 90 y quedamos 82, hemos perdido a casi todos nuestros compañeros en combate, hemos derrocado a un déspota y vamos a transformar a este país para no dejar piedra sobre piedra, y ¿a usted lo único que le interesa es cuándo nos pelamos?”.

También le fue mal con el pintor Salvador Dalí, a quien entrevistó en su casa en Portillgat, España, en 1971. Todos los que ven el video, terminan convencidos de que Dalí lo humilló, pero el periodista siempre dijo que era una de las entrevistas que más orgullo le daba.

Hablar con el pintor surrealista no era fácil. Cuando el periodista le preguntó si se necesitaba ser dibujante para ser pintor, éste le contestó: “Eso no lo respondo porque está en los manuales de arte. Otra pregunta que sea un poco más inteligente y acabamos”.

Ante la pregunta de en qué disciplina se reflejaba mejor su genio artístico, Dalí le gritó en la cara: ¡En la cosmogonía!

Zabludovsky preguntó qué era la cosmogonía y aquel lo mandó a estudiar.

También le preguntó si estaba loco y el pintor contestó que “la única diferencia entre Dalí y un loco es que no estoy loco, es una diferencia mínima, pero muy substancial”.

Años más tarde, el periodista volvió a entrevistar a Dalí, en Nueva York y conseguir la entrevista fue una odisea, tuvo que pagar dinero para que le consiguieran el número de la habitación del artista, luego otros 400 dólares para improvisar a un camarógrafo y un ayudante y al final Dalí ayudó a conectar los aparatos,

En su larga carrera, Zabludovsky entrevistó a políticos, artistas, actores, atletas y a todos los personajes importantes.

Durante décadas, Zabludovsky informó a los mexicanos sobre los acontecimientos más importantes a nivel mundial.

No solo estuvo en el triunfo de la Revolución Cubana, también narró el asesinato de John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963; los funerales de Winston Churchill en 1965; el asesinato de Robert Kennedy en 1969; la llegada del hombre a la luna, en 1969.

La visita del Papa Juan Pablo II en 1979; la caída del muro de Berlín en 1989; la guerra del Golfo Pérsico, en 1990; el asesinato de Luis Donaldo Colosio, en 1994.

El 19 de septiembre de 1985 relató, desde las calles, el terremoto que sacudió a la Ciudad de México. Lo hizo con gran intensidad, transmitiendo el dolor y la muerte de las víctimas. En sus narraciones transmitió el dolor de una nación abandonada por el gobierno y arropada por la solidaridad ciudadana.

Durante sus años en Televisa hubo muchas omisiones, por supuesto, como el ocultamiento de la guerra sucia, ocultamiento en el que participó casi toda la prensa nacional.

En las campañas presidenciales, Televisa daba todo el apoyo al PRI y negaba espacios a los opositores, pues no los atendía, aunque estuvieran dispuestos a pagar publicidad,  pero eso también pasaba en casi toda la prensa nacional, por eso en 1968, durante las protestas de estudiantes universitarios, uno de sus gritos favoritos era: ¡Prensa vendida!

Jacobo Zabludovsky Kravesky, de origen polaco, nació el 24 de mayo de 1928, en la Ciudad de México y creció en el popular barrio de La Merced. De su padre, aprendió el gusto por los libros. Fue un hombre culto. A los 14 años de edad trabajó como ayudante en una editorial. El 3 de enero de 1945, le pidió trabajo al locutor Alonso Sordo Noriega, de la XEW, que lo contrató y fue su maestro en la locución. En 1952 ingresó como subjefe de servicios informativos en la estación de radio XEX-AM y dos años después se hizo cargo de la dirección del primer noticiero profesional en el país.

Colaboró en esos años en la revista Siempre!, donde conoció, hizo amistad y consideró a su maestro de prensa escrita, a José Pagés Llergo.

Estudió la carrera de derecho en la UNAM, donde inició en 1945 y se graduó en 1968.

El 7 de septiembre de 1970 inició las transmisiones del noticiero 24 Horas y lo dirigió hasta su fin, el 19 de enero de 1998. Después de que dejó la conducción, siguió colaborando con la televisora, pero el 30 de marzo de 2000 renunció, de manera intempestiva, sin razonarlo, luego de que su hijo Jacobo Zabludovsky renunció a Televisa, molesto porque en vez de nombrarlo a él como conductor del noticiero principal de Televisa, la empresa escogió a Joaquín López Dóriga, cuyo nombre sugirió a Emilio Azcárraga Jean, Julio Scherer.

Cuando Zabludovsky terminó 24 Horas, su espacio lo ocupó Guillermo Ortega quien permaneció dos años y fue sustituido por López Dóriga.

Para ese momento ya había muerto Emilio Azcárraga Milmo, el 17 de abril de 1997, y lo sustituyó su hijo Emilio Azcárraga Jean, quien estaba decidido a darle una sacudida al noticiero y en esos planes no entraba Zabludovsky Jr., y su padre ya no pesaba en el ánimo del nuevo directivo.

Después de dejar Televisa para siempre, el 1 de septiembre de 2001, se hizo cargo de la conducción del noticiario radiofónico De una a Tres, en el 690 de AM, del Grupo de Radio Centro, que se retransmitía por 50 emisoras en todo el país y en pocos meses se consolidó como el de mayor audiencia en la república mexicana.

Para entonces, el PRI ya no gobernaba y en el país había mayor apertura informativa. Esta pluralidad permitió que Zabludovsky fuese más crítico frente al poder y eso le gustaba a la gente.

En 1998, en una entrevista que dio a la periodista Marta Anaya, de Excélsior, dijo que le gustaría escribir la nota de su muerte, pero obvio que no podría hacerlo, pero le gustaría que iniciara así: “Ha muerto un reportero”.

Zabludovsky murió  de un derrame cerebral, el 2 de julio de 2015, a los 87 años de edad. Condujo el noticiero, por última vez, diez días antes de su fallecimiento.

editor

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *